Ocho expertos analizan las palabras pronunciadas este jueves por el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. Falta concreción en las cifras de los programas de compra implementados y sobre la futura celebración de un QE. 

Sara Carbonell, responsable de desarrollo de Clientes y analista de CMC Markets: “lo que ha dicho realmente ya estaba descontando por el mercado, pero no ha sido exhaustivo en la información. Ha decepcionado un poco en el sentido de que falta información debido a que no se puede dar la cifra exacta hasta que no se conozca el resultado del TLTRO en diciembre. 

Tampoco ha gustado mucho el toque a los países sobre necesidades de más reformas. Ha faltado un poco de contundencia en la parte del programa de compra”.

Luis Francisco Ruiz, director de Análisis de Estrategias de inversión: “la compra de deuda está llena de obstáculos que Draghi no consigue superar. Los mercados cotizan las malas noticias económicas que se han acumulado en los últimos meses. El mercado comienza a dudar sobre la capacidad de Mario Draghi de realizar una política monetaria más agresiva”.

Alejandro Varela, gestor de fondos de Renta 4: “las caídas de ayer fueron bastante intensas tras la decepción del BCE, que es transitoria porque el BCE es rehén de la falta de actividad de Europa y los gobiernos y tendrá que seguir con los estímulos. Ante la falta de rentabilidad, los activos de riesgo son la recomendación.

¿Y comprar bancos? Quizás menos porque tenemos los test de estrés a la vuelta de la esquina pero hay otras compañías como las petroleras que pueden quedar a precios atractivos”.


Economista jefe europeo de Schroders, Azad Zangana: “ha decepcionado a los inversores al no confirmar el tamaño de las compras de su programa de ABS.

Los inversores estaban esperando que el BCE diera un paso más en sus planes de estímulos después de conocer la debilidad del crecimiento y el dato de inflación en la eurozona. Sin embargo, Draghi se limitó a confirmar el anuncio de estas medidas, sin revelar la escala del programa.

El problema al que se enfrenta el BCE es que el volumen de estos activos es demasiado pequeño como para tener un impacto real en la economía. La cantidad disponible (para la compra) de ABS es aproximadamente de 250.000 millones de euros, mientras que la de bonos garantizados es de otros 650.000 millones de euros. Sin embargo, estos activos incluyen también emisiones substandard que el BCE ha regulado al margen de las compras. Es un problema del que creemos que es consciente.

El BCE se encuentra en ‘modo esperar y ver’.

Morgan Stanley, Elga Bartsch, analista: “lo de ayer no nos preocupa demasiado y, de hecho, técnicamente Europa sigue dentro del canal alcista iniciado en 2012. Nuestros indicadores fundamentales están en compra, a niveles que se veían desde el año 2011.

¿Que por qué seguimos largos en Europa? Por las lecturas extremas de sentimiento”.

JP Morgan: “Mario Draghi ha dado tres sorpresas positivas. La primera de ellas es que está dispuesto a comprar hasta el 70% de cada emisión, sin limitarse a ser minoritario. La segunda es el límite de la calidad de los activos, esto es, comprando más allá de tramos senior. Y la tercera es que se trata de un universo susceptible de ser comprado un billón de euros, lo que implica comprar también los ABS colocados por los bancos y no sólo los que se han colocado en el mercado.

El volumen potencial de compras entre ABS y Cédulas podría alcanzar un volumen de 400.000 millones de euros durante dos o tres años.

Eso sí, Draghi decepcionó al mercado al no dar un volumen concreto de compras, ni concretar el ritmo al que se harán.
Junto con el plan TLTRO, el tamaño del balance del BCE puede alcanzar los 2,7 billones de euros en el próximo trienio”.

BlackRock: “Nos mantenemos muy escépticos respecto a que el BCE se embarque en una compra de bonos gubernamentales dentro de un QE. No se ha aclarado nada al respecto desde hace, como mínimo, dos reuniones anteriores.

Seguimos pendientes de las reformas fiscales en la eurozona. A pesar de la continua llamada del BCE a realizar esfuerzos de los gobiernos de manera individual, el colapso de los costes financieros ha borrado del mapa todo tipo de urgencia que pudiera haber para llevar a cabo este proceso de cambio.

Observamos un entorno de mayor volatilidad en los mercados. Ese ruido será la clave que mueva a las bolsas junto con los fundamentales.

Nos mantenemos en una idea a largo plazo de sobrepondendar la deuda subordinada de la banca europea. Ambos programas, los TLTRO y los ABS, será positivos para los bancos europeos.

Brandywine Global, filial de renta fija de Legg Mason: “los ABS se antojan como una buena forma de invertir en la potencial recuperación europea. Nuestros favoritos dentro de los ABS europeos son los RMBS (residential-mortgage backed securities) españoles. "España y Portugal deberían superar a la media de la zona euro en los próximos dos años. Los españoles ofrecen "oportunidades de alta rentabilidad, con un alto margen de seguridad y liquidez adecuada".