Ahorros fiscales de entre el 20% y el 40%, deducciones en la declaración de la renta y alta rentabilidad. Estas son las principales ventajas de los planes de pensiones, pero ¿cuáles son las condiciones?, ¿qué aspectos debemos tener en cuenta?. Te damos todas las claves.
Un plan de pensiones es un producto de ahorro, similar a un seguro a largo plazo, diseñado para garantizar un capital o unas rentas en el momento de la jubilación del titular. Este complemento a nuestra jubilación tiene como principal atractivo las ventajas fiscales. Contratar un plan de pensiones puede suponer un importante ahorro fiscal de hasta el 43% y aunque con la entrada de la nueva ley del IRPF el pasado 1 de enero se eliminó la reducción del 40% si se cobraba el plan en forma de capital, se han incentivado los cobros en forma de rentas vitalicias. Además, las aportaciones máximas deducibles se han incrementado hasta los 10.000 euros anuales ó el 30% de las rentas del trabajo, aumentando hasta 12.500 euros para los mayores de 50 años siempre que esta cantidad no supere el 50% de dichas rentas. Antes de contratar un plan de pensiones debemos tener en cuenta varios aspectos. Primero, el plan no asegura una rentabilidad mínima y, en ocasiones, podemos no obtener rentabilidad o tener rentabilidades negativas. Segundo, es un producto exento de liquidez y no podemos disponer del capital invertido o acumulado hasta que nos jubilemos. No obstante, podemos realizar una serie de ajustes y disposiciones durante la vigencia de la póliza en caso de necesidad. Por ejemplo, el asegurado puede trasladar la cantidad acumulada de un fondo de pensiones a otro cuando lo estime oportuno. Esto nos permite llevar nuestro dinero al fondo que consideremos más adecuado en cada momento. Por otra parte, la frecuencia de las aportaciones puede ajustarse a nuestras necesidades y realizarse mensual, trimestral, semestral o anualmente. También podemos hacer ingresos extraordinarios o paralizar la realización de aportaciones, de tal modo que el capital reunido hasta esa fecha seguirá rentabilizándose de cara a nuestra jubilación. Al vencimiento de la póliza la compañía de seguros nos dará a elegir entre distintas opciones: disposición total del capital, disposición de capital y una renta o disposición de una renta temporal o vitalicia. En caso de fallecimiento del titular sus herederos legales o los beneficiarios que haya establecido obtendrán la totalidad del dinero acumulado. Por último, recuerda que existen planes de pensiones que incluyen coberturas por desempleo y permiten solicitar, con cargo al capital acumulado, una determinada renta mensual que posteriormente deberemos devolver. Marta Arabaolaza. Estrategias de Inversión.