Una y otra vez, el dicho “cuando EE.UU. estornuda, Europa se resfría” ha demostrado ser cierto. Por ello, puede parecer sorprendente que el crecimiento europeo se acelere mientras el estadounidense se desacelera. El índice alemán IFO nos indica que, en todo caso, la actividad europea se acelerará aún más en los próximos meses.
Por Richard Batley Economista para la Zona Euro de la Gestora de Fondos Schroders Parte de ello se explica por la demora; la repercusión máxima de una desaceleración del crecimiento de la demanda en EE.UU. tardará un tiempo en hacerse notar en la economía de la Euro Zona, hasta que las empresas ajusten sus expectativas e intenciones de inversión en consecuencia. No obstante, el ritmo de crecimiento estadounidense empezó a disminuir y a situarse por debajo de la tendencia hace aproximadamente doce meses, de modo que, cada día que la actividad europea mantiene su solidez resulta más difícil justificar la popular relación “estornudo - resfriado”. La respuesta a este rompecabezas recae en los datos comerciales de la Euro Zona. Aunque la recuperación sigue dependiendo de la demanda de exportaciones, las fuentes de esta demanda han cambiado radicalmente en los últimos años. En 2001, las operaciones comerciales con la Europa “emergente” y toda Asia (salvo Japón) fueron, en total, 1,6 veces superiores al volumen de las realizadas con EE.UU. Sin embargo, después de 2003, las exportaciones a Asia y a Europa del Este cobraron más importancia que las operaciones comerciales con EE.UU. Los últimos datos revelan que las exportaciones de la Euro Zona a la Europa emergente (incluidas Rusia y Turquía) y Asia son ahora 2,6 veces superiores que las exportaciones a EE.UU. Actualmente, son regiones de alto crecimiento, que contienen muchos países en los que el avanzado ritmo de industrialización ha generado una fuerte demanda de bienes de capital, necesidad que la buena situación de los exportadores europeos, sobre todo de Alemania, permite satisfacer. De modo que ahora, la Euro Zona está más orientada que nunca al crecimiento mundial, mientras que su orientación al crecimiento estadounidense disminuye o, al menos, le afecta menos directamente. En casi todas las regiones fuera de EE.UU., el crecimiento sigue siendo sólido. De modo que seguimos confiando en que el aumento de la exposición de Europa a fuentes de demanda no estadounidenses significa que podría sobrellevar una desaceleración suave en EE.UU. y mantener un nivel de crecimiento por encima de la tendencia. Nuestra principal previsión económica es, en realidad, una desaceleración suave en EE.UU. antes de un nuevo repunte del crecimiento en 2008. Dicho esto, una desaceleración brusca, o una recesión en EE.UU. sería otra historia. EE.UU. sigue siendo la mayor fuente del mundo de demanda final; una exhalación de EE.UU. es una cosa, pero un estornudo atronador y desconcertante seguramente resultaría fatídico para la recuperación de la Euro Zona. Aumento de los tipos de interés El Banco Central Europeo (BCE) se centrará detenidamente en mantener baja la inflación en los próximos meses. El alto nivel de crecimiento logrado en 2000 (la última vez en que los indicadores económicos alcanzaron el nivel actual) provocó un aumento de la inflación hasta el 2,5% a finales de 2001, que se mantuvo más de un año. Este resultado sería claramente inaceptable para el BCE que optaría por aumentar los tipos de interés hasta que se produjeran repercusiones visibles en el crecimiento de la demanda, y la inflación mostrara indicios de ceder hasta el objetivo del 2%. Las reformas en el mercado laboral de muchos países europeos sugieren que la economía podría afrontar un mayor nivel de crecimiento con una menor repercusión en la inflación que hace cinco años, pero esta teoría todavía no se ha llevado a la práctica. Los indicios de que las subidas de tipos de interés ya están afectando a las áreas de la economía más sensibles a los tipos de interés, son evidentes. Mientras que los índices anuales de oferta monetaria y aumento de los préstamos alcanzan nuevas cotas cíclicas, los últimos datos revelan una visible desaceleración en el crecimiento de los préstamos, especialmente, en el sector inmobiliario. La mayor atención en las repercusiones de una política monetaria más ajustada sobre los hogares, en lugar de sobre el crecimiento general del PIB, podría provocar una pausa en el 4,00% que, en última instancia, se convertiría en un máximo. En nuestra opinión, una combinación de un crecimiento superior a la tendencia y una preocupante evolución de la inflación, significa que el BCE volverá a aumentar los tipos dos veces más hasta septiembre, con un máximo en el 4,25%.