Al examinar las perspectivas del mercado de renta fija de la Eurozona, es imposible no pasar por alto Italia ni tampoco sus ramificaciones que puedan surgir de su saga actual. Obviamente, aunque esté muy ligada a esto la dirección de la política del Banco Central Europeo (BCE): ¿cómo nos plantearíamos su rol en caso de que nos focalizásemos sobre las perspectivas económicas de la región? Basados en los recientes datos, parecería que el mercado comienza a replantearse el consenso que prevalecía hasta el momento, respecto a unos tipos de interés encaminados a incrementarse. 

Los intereses al alza del Banco Central Europeo

Dicho esto, no es que no pensemos que los tipos de interés de la Eurozona vayan a aumentar en algún momento, sino más bien, se trata de determinar, por ahora, cómo el momento y la magnitud de eventuales subidas, podría afectar a las decisiones de inversión. Como vimos en el caso de EE.UU, la “senda” para una subida elevada de los intereses puede ser mucho más larga de lo esperado y los factores tradicionales como el crecimiento, la inflación y la política del banco central, no siempre se mueven en paralelo.

Figura 1: el Índice de Gestores de Compra (PMI) de la Eurozona

Indice de gestores de compra

Fuente: Bloomberg, al 23 de noviembre de 2018. Los datos de Italia y España van hasta al 31 de octubre de 2018. La rentabilidad histórica no es ninguna indicación de rentabilidad a futuro y cualquier inversión puede perder valor.

Con respecto a los datos macroeconómicos de la Eurozona, uno podría perdonarse fácilmente por llegar a la conclusión de que, tal vez, el pico de actividad se alcanzó el año pasado. No es como si esperásemos una recesión, sino que, según de acuerdo a los datos recientes, un escenario que estaría tomando forma, es el de una desaceleración continua del crecimiento. Para ponerlo en perspectiva, si bien el PIB real de la Eurozona se incrementó hasta un + 2.4% en 2017, el consenso de mercado actual prevé una expansión más acotada del + 2.0% para este año y de + 1.7% para 2019.

Sin dudas que las últimas cifras de crecimiento dentro de la Eurozona, han dado que hablar, pero no necesariamente por razones positivas. El PIB alemán se ubicó en -0.2% en el tercer trimestre de 2018. Este resultado ha sido más débil de lo esperado teniéndose en cuenta la expansión del + 0.5% que Alemania tuvo en el segundo trimestre de 2018. Además, representa la primera contracción desde 2015. Por más de que esto en parte pueda ser atribuible a factores temporales como, por ejemplo, la caída de la producción del sector automotriz a causa de las pruebas de emisiones, también se ha debido, de acuerdo a la oficina de estadísticas, a una caída de las exportaciones y el consumo. Si bien el componente automotriz podría revertirse en los próximos meses, sin dudas que las variables de comercio y consumo deben ser observadas. Mientras tanto en la Eurozona en su conjunto, el crecimiento también se ha desacelerado al +0.2%, lo que representa la mitad de la expansión del período anterior y el resultado más bajo en cuatro años.

Otro indicador económico importante a tener en cuenta, es la evolución de los Índices de Gestores de Compras (PMIs). Los PMIs de la Eurozona y de los países como Alemania, Francia, Italia y España individualmente, parecieron haber alcanzado sus picos a finales de 2017/principios de 2018 y desde entonces, han estado en un descenso constante (ver figura 1). En el caso de la Eurozona en su conjunto, la expansión del PMI ha sido la menor en casi cuatro años, lo que deja latente el riesgo de una mayor desaceleración económica.

Conclusión

No hace falta decir que este escenario ha abierto el debate sobre lo que el BCE podría llegar a hacer. Si bien es muy probable que estas cifras no impidan el inicio de la normalización de su balance –el cual se espera que se anuncie en la reunión de política monetaria programada para este jueves 13 de diciembre-, podría llevarlo a plantear, un horizonte temporal “más aplazado que pronto” para la primera subida de los tipos de interés. Para que no se olvide, al menos hasta el momento de escribir esta nota, ha quedado completamente disuelta la probabilidad implícita de esta primera subida de tipos estimada para octubre de 2019.