Hemos tenido un buen inicio de año apoyado en los  buenos datos económicos. Han subido los tipos de interés a largo plazo pero se han apoyado en que la economía real parece que lo está haciendo mejor.
En los últimos días hemos tenido índices de confianza empresarial que han ido  bien, en España la afiliación a la Seguridad Social también y esta semana no habrá muchos indicadores. Parece que la  Confianza de la Universidad de Michigan avalará que los datos del  consumidor irán mejor y la producción industrial también. Así que hay buena base por ese lado.

Los dos peros vendría por el lado de las subidas de la inflación, por los precios de energía, que pueden sembrar dudas sobre los movimientos del BCE. Y el segundo es que hay un consenso en que las bolsas de los países desarrollados lo harán bien y eso hace que todas las apuestas estén de un solo lado. Sigue habiendo muchas incertidumbres, sobre todo en el terreno político.

En plan de resultados empresariales, el hecho de que los precios estén mucho más altos, las ventas haciéndolo bien, da una buena perspectiva de beneficio.

Por el lado del petróleo, pensamos que estará bastante acotado. El argumento  clave es conocido: la capacidad de oferta en caso de que los precios suban es alta con lo que no es una fuente principal de preocupación.

Con prudencia, las Bolsas ofrecen buena perspectiva este año pero como siempre hay que tener ojo y prudencia para sufrir algunos ajustes en este momento.