La industria de China sortea los problemas del petróleo: sus beneficios crecen un 15,8% apoyados por la IA

La industria china comenzó el año con una aceleración en el primer trimestre de 2016 que pocos analistas anticipaban. Sobre todo, teniendo en cuenta un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y el encarecimiento energético que aún a día de hoy vive prácticamente todo el planeta.

En marzo, los beneficios de las empresas industriales avanzaron un 15,8% interanual, lo que supone el ritmo más elevado en seis meses y una mejora respecto al 15,2% registrado entre enero y febrero.

El balance del primer trimestre refuerza esta tendencia. Entre enero y marzo, las ganancias del sector crecieron un 15,5%, el mejor arranque anual desde 2017 si se excluye el efecto rebote posterior a la pandemia. 

La inteligencia artificial impulsa los sectores de alto valor añadido

Uno de los motores clave de este crecimiento ha sido la expansión de la inteligencia artificial y su impacto transversal en la industria. Los segmentos vinculados a la alta tecnología registraron incrementos muy superiores a la media, consolidando un cambio de modelo hacia actividades de mayor valor añadido.

La maquinaria industrial elevó sus beneficios un 21% en el primer trimestre, mientras que la fabricación de alta tecnología experimentó un salto del 47,4%. 

Dentro de este ecosistema, algunos nichos han mostrado crecimientos extraordinarios. Los fabricantes de fibra óptica dispararon sus beneficios un 336,8% respecto al año anterior, impulsados por la demanda de infraestructura digital.

También destacaron los fabricantes de equipos optoelectrónicos, con un aumento del 43%, y los productores de dispositivos de pantalla, que crecieron un 36,3%. Este comportamiento evidencia cómo la digitalización y la conectividad están redefiniendo la estructura productiva del país.

“La integración de la inteligencia artificial está generando una mejora de la eficiencia industrial que se traduce directamente en mayores márgenes empresariales”, señalaron diferentes analistas en declaraciones para la CNBC.

Exportaciones y demanda global como soporte del crecimiento

El dinamismo del sector exterior ha sido otro de los pilares de la mejora en la rentabilidad. Las exportaciones chinas han mostrado un comportamiento sólido en los primeros meses del año, con un crecimiento en dólares que marca el ritmo más alto desde comienzos de 2022.

Este impulso ha permitido compensar parcialmente la debilidad de la demanda interna, todavía condicionada por la crisis inmobiliaria y un mercado laboral menos dinámico. 

La presión sobre el consumo doméstico ha provocado una intensa competencia en precios entre empresas, lo que ha reducido márgenes en algunos segmentos.

Sin embargo, el tirón internacional ha actuado como contrapeso. Sectores emergentes como los drones, cuyos beneficios aumentaron un 53,8%, o los dispositivos inteligentes de consumo han encontrado en los mercados exteriores una vía de expansión relevante.

Energía cara, pero impacto contenido en la industria

El repunte del petróleo derivado del conflicto en Oriente Medio ha supuesto un desafío evidente para la industria global. El precio del crudo ha aumentado cerca de un 48% desde finales de febrero, encareciendo insumos clave como productos químicos, fibras y plásticos.

A pesar de ello, la industria china ha mostrado una resiliencia notable. La estructura energética del país, con un peso significativo del carbón y un crecimiento sostenido de las renovables, ha actuado como amortiguador frente a la volatilidad del crudo.

Además, cerca del 70% de las empresas industriales reportan impactos limitados en costes y escasas interrupciones en la producción. Esta capacidad de adaptación ha permitido evitar un deterioro significativo de los márgenes, a diferencia de lo observado en otras economías más dependientes del petróleo.

Los productores de materias primas, de hecho, han incrementado sus beneficios un 77,9% en el primer trimestre, mientras que las refinerías han logrado diversificar sus fuentes de ingresos para sostener resultados.

Nuevas industrias estratégicas ganan peso en el modelo productivo

El avance de sectores estratégicos está redefiniendo el mapa industrial chino. Actividades como la aeroespacial, las nuevas energías o la tecnología de la información de última generación han contribuido de forma decisiva al crecimiento agregado.

Un ejemplo significativo es el de los metales no ferrosos, cuyos beneficios se dispararon un 116,7% en el primer trimestre. Este incremento está directamente vinculado a la demanda de materiales críticos para la transición energética y la electrificación.

Este giro hacia industrias intensivas en tecnología y capital está alineado con la estrategia de Pekín para reducir la dependencia de sectores tradicionales y avanzar en la cadena de valor global.

Inflación industrial y presión sobre márgenes a medio plazo

El aumento de los precios energéticos ha comenzado a trasladarse a la industria, poniendo fin a un prolongado periodo de deflación. El índice de precios al productor ha iniciado una senda alcista tras más de tres años de caídas, lo que podría aliviar la presión sobre los ingresos empresariales.

Las previsiones apuntan a un incremento del 1,2% en los precios industriales durante este año, frente a la caída del 2,6% registrada anteriormente. En paralelo, los precios al consumidor se moverían en torno al 0,8%, reflejando una inflación todavía contenida.

No obstante, este cambio de tendencia también implica riesgos. El encarecimiento de la energía y de ciertas materias primas puede erosionar márgenes si la demanda  pierde fuerza.