Despejado el camino para este tipo de operaciones como está gracias a la regulación europea, corremos el riesgo o tenemos la oportunidad, según se mire, de que se den en Iberdrola ataques como los que han afectado a Endesa por parte de E.On. Por ello, ACS intenta constituir un núcleo duro para crear una gran eléctrica española.
E.On, con su nueva oferta, marca el límite de los movimientos de Endesa hasta nueva orden. La entrada de ACS en Iberdrola, por otro lado, parece haberse efectuado de forma amistosa y, aunque aún esté pendiente de confirmar, probablemente tenga el fin de llegar hasta la fusión de la eléctrica con Unión Fenosa, algo que añade, si cabe, más interés al sector.