En un momento en que las inversiones en renta variable no acaban de arrancar i ante la volatilidad de los mercados de acciones, muchos inversores se han refugiado en activos de renta fija, con la esperanza de obtener una rentabilidad aceptable con un riesgo menor. Por ello, cabe preguntarse si las inversiones en fondos de inversión de renta fija corporativa están siendo rentables y, sobre todo, si vemos expectativas de que tengan un buen comportamiento en el futuro más inmediato.


Antes de entrar en materia, conviene recordar que los fondos de inversión son un vehículo particularmente interesante para el pequeño inversor que desee adquirir activos de renta fija corporativa, ya que de esta forma tienen acceso a determinados activos que no podría comprar directamente y tiene la posibilidad de diversificar mucho más su cartera, al tiempo que esta cartera queda gestionada por un profesional que selecciona las emisiones de bonos corporativos que juzga más interesantes de acuerdo con la política de inversión de cada fondo.

Otro aspecto a tener en cuenta es que normalmente los fondos de renta fija también contienen una cierta dosis de volatilidad, a pesar de su denominación, ya que los precios de los bonos suelen variar diariamente en función de los tipos de interés de mercado. Además, los bonos con mayor duración son los que experimentan variaciones más importantes en sus precios. Por tanto, identificar las posibles tendencias futuras en la evolución de los tipos resulta fundamental a la hora de plantearse estrategias de inversión en renta fija. En el caso de fondos que inviertan en bonos denominados en divisa distinta al euro, también tendremos que tener en cuenta el impacto de la divisa, especialmente si el fondo no cubre el riesgo de divisa.

Durante el año 2010, muchos fondos de inversión que invierten en renta fija corporativa están teniendo rentabilidades bastante elevadas. Tenemos muchísimos fondos que se sitúan en una rentabilidad que va del 5% al 10% en lo que llevamos de año y algunos llegan a superar el 10%. Y ello sucede en un momento económico delicado y con los tipos de interés oficiales más bajos de la historia en Estados Unidos y en Europa. Por tanto, parece un tanto extraño que mientras el BCE fija el precio del dinero en el 1% y la Fed lo fija en un rango que va del 0% al 0,25%, existan bonos corporativos que alcancen rentabilidades tan interesantes.

Las razones para explicar este fenómeno hay que buscarlas en la crisis tan tremenda que han vivido los mercados de crédito, que provocó que los spreads de la renta fija corporativa se dispararan ante la falta de liquidez y la dificultad para discernir entre aquellos emisores con capacidad para superar la crisis y aquellos que pudieran tener serias dificultades para reembolsar su deuda. Por tanto, durante 2009 los fondos de inversión podían comprar bonos corporativos a precios de auténtica ganga, con el aliciente añadido de que estos bonos llevaban un cupón nada despreciable.

La progresiva normalización de los mercados de crédito, aún no culminada, ha hecho disminuir la prima de riesgo de muchos emisores de primera fila, lo que ha provocado una revalorización de sus bonos. Ello ha beneficiado a los fondos de inversión que tenían dichos bonos en cartera, ya que han podido obtener rentabilidad procedente de los cupones que pagan los bonos y rentabilidad procedente de la revalorización de los mismos. Y todo ello, insistimos, con unos bancos centrales que han mantenido el precio oficial del dinero en mínimos históricos.

De cara al futuro próximo, parece claro que podemos encontrarnos con dos tendencias contrapuestas: por un lado, la normalización total de los mercados podría continuar jugando en favor de la inversión en fondos de renta fija corporativa, pero por otro lado no parece descabellado pensar que durante 2011 el BCE y la Fed puedan empezar a subir sus tipos de interés oficiales, lo que jugaría a corto plazo en contra de la inversión. En definitiva, las rentabilidades de los fondos de inversión que invierten en renta fija corporativa pueden continuar siendo interesantes en 2011 y 2012, aunque seguramente sean menores a las de este año y habrá que realizar un seguimiento muy de cerca de cada fondo en concreto y de su duración para calibrar los posibles efectos de la volatilidad de los bonos en su valor liquidativo y ajustar, si es necesario, la cartera a las nuevas circunstancias.


Arcadi Orrit
Socio-director de InverConsulting y Director del Área de Inversión de la Asociación de Profesionales Asesores de Inversión y Financiación (AIF)