El mercado brinda en la actualidad un buen momento para apostar por la renta variable de EEUU., según declara Grant Bowers, gestor del Franklin US Opportunites Fund, el cual, aprovecha estas oportunidades en su fondo, mediante la inversión en compañías grandes, con expansión internacional y valoraciones atractivas.

Bowers se remonta a la historia para justificar que “históricamente sólo en los años 30 y durante la última década el inversor ha sufrido rentabilidades negativas en el S&P 500 en periodos de diez años”,. A esto se añade el sentido de los flujos de dinero. “Si entre marzo de 1998 y de 2000 los fondos de bolsa recibían todo el dinero, entre marzo de 2009 y de 2011 han sido los fondos de bonos los receptores casi exclusivos del dinero. Después de situaciones de este tipo la tendencia se revierte y es el momento de que los flujos vuelvan a los fondos de acciones”, explica en declaraciones a FundsPeople.

Las variables en las que el gestor se fija para elegir una compañía estadounidense son:
- la vocación internacional de muchas empresas del país, pues “históricamente, el margen de su negocio internacional es mucho más estable que el de EEUU”, explica.
- que el beneficio de las compañías continúa aumentando, con una liquidez en niveles record. Esto dispara la actividad de fusiones y la inversión en infraestructuras. Ve especial interés en empresas líderes en innovación, como las de energías renovales y las de cloud computing.
- que tengan valoraciones atractivas. Con una generación de flujos de caja en máximos de 20 años, la rentabilidad de las acciones supera a la de los bonos. Así, frente a una rentabilidad del 3% en el bono, la renta variable ofrece un 6%. “El 70% de las compañías del S&P 500 genera más rentabilidad que el bono estadounidense a 30 años, una cifra que duplica el 35% de media histórica”, declara el experto a FundsPeople.
- las compañías de crecimiento están muy atractivas, al haber desaparecido el diferencial con el que cotizan históricamente estas empresas. Como sectores principales en la cartera del fondo tiene el tecnológico, software o energía. “A diferencia de hace diez años, el sector tecnológico no está caro, con la excepciones de operaciones como la de Skype”, explica. También le gusta Apple, una compañía capaz de haber creado una demanda de clientes donde antes no existía, con ejemplos como los tablets y el ipad.

Dentro del sector financiero, se decanta para su fondo por las compañías gestoras de fondos, al ofrecer una solidez en su balance, como BlackRock. En el caso de los bancos y compañías hipotecarias, considera que debe esperar al ser necesario todavía una reestructuración.

Por tamaño, prefiere las grandes compañías, que representan el 75% de la cartera de su fondo.