El banco estadounidense también pronostica que la demanda de nuevas viviendas descenderá hasta las 475.000 (frente a los más de 700.000 actuales), lo que generará un retroceso en el mercado de la construcción española del 40% en 2009. Además, la entidad baraja la posibilidad de que el parón inmobiliario sea más fuerte y reduzca hasta un 70% la actividad de la construcción en nuestro país hasta 2009, con caídas de entre el 0 y el 5% en el valor de la vivienda entre 2008 y 2010. Si se produce el mejor escenario de los previsto, la demanda de nuevas viviendas se estabilizaría en las 600.000 unidades y la actividad inmobiliaria cedería un 20% hasta 2009. En este sentido, el director del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, ha asegurado que "la fase más álgida" del boom inmobiliario "ya ha sido superada", como así lo indican la moderación del crédito a los hogares y la "clara tendencia a la desaceleración" de los precios y de las transacciones. Por último, Morgan Stanley señala que una parte sustancial del boom inmobiliario de la última década en España se debe al aumento de la renta y los ingresos personales, al aumento de la población por el baby-boom, a la llegada de inmigrantes y de jubilados europeos y a la caída de los tipos de interés. Sin embargo, advierte sobre la menor confianza en estos factores, ya que el precio del dinero ha comenzado a subir y la inmigración tenderá a estabilizarse.