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Después de una intensa corrección desde los máximos históricos alcanzados a comienzos de año, el oro podría estar cerca de encontrar un suelo. Esa es la visión que maneja J. Safra Sarasin Sustainable Asset Management, que considera que el sentimiento extremadamente negativo que rodea al metal precioso empieza a agotarse y abre la puerta a una recuperación en los próximos meses.
El estratega de divisas de la gestora, Claudio Wewel, explica que, pese a que el oro ha llegado a marcar nuevos mínimos anuales —llegando a cotizar por debajo de los 4.000 dólares por onza a finales de junio—, las posiciones especulativas vuelven a mostrar un sesgo alcista. Actualmente, el metal cotiza en el entorno de los 4.100 dólares por onza.
Uno de los indicadores que sigue la firma, los denominados risk reversals, que reflejan el equilibrio entre la demanda de protección frente a caídas y las apuestas por nuevas subidas, ha caído hasta niveles que no se veían desde hace una década. Para Wewel, este comportamiento apunta a que el mercado podría haber alcanzado un punto de máximo pesimismo.
"Probablemente el oro no se encuentra demasiado lejos de su suelo", sostiene el experto, quien añade que bastaría un cambio moderado en el sentimiento inversor para revertir las recientes salidas de dinero de los fondos cotizados (ETF) respaldados por oro.
Sin rebote inmediato, pero con un escenario favorable
Pese a este diagnóstico, la gestora descarta un fuerte rebote en el corto plazo. El principal freno sigue siendo la política monetaria de la Reserva Federal. Su escenario central contempla dos nuevas subidas de tipos de interés en Estados Unidos durante los próximos doce meses, e incluso no descarta que puedan ser más si la economía mantiene su fortaleza.
Con el mercado descontando aproximadamente una subida y media de tipos, Safra Sarasin considera poco probable que el oro protagonice una recuperación sostenida en los próximos meses, ya que unos tipos de interés más elevados suelen reforzar al dólar y restar atractivo a los activos que no generan rentabilidad, como el metal precioso.
Sin embargo, la firma cree que el panorama cambia al ampliar el horizonte temporal.
Geopolítica, deuda y dólar, los grandes apoyos del oro
La gestora mantiene intacta su visión estructuralmente positiva sobre el oro. Entre los factores que respaldan esta tesis destaca la creciente fragmentación geopolítica, que favorecería una depreciación gradual del dólar a largo plazo.
A ello se suma la preocupación por la sostenibilidad de la deuda soberana de las principales economías, un debate que, aunque hoy ha quedado relegado por otras cuestiones, podría volver a ocupar el centro de atención de los mercados.
En este contexto, Safra Sarasin espera que tanto los bancos centrales como los grandes inversores institucionales y privados continúen aumentando progresivamente su exposición al oro. Además, considera que las dudas sobre la fortaleza institucional de Estados Unidos podrían resurgir conforme se acerquen las elecciones legislativas de mitad de mandato.
Objetivo: 4.600 dólares
La combinación de un dólar ligeramente más débil hacia finales de año y una moderación de los tipos reales debería impulsar nuevamente al metal precioso.
Según las estimaciones de la gestora, el oro podría recuperar los 4.600 dólares por onza antes de que termine el año, lo que supondría un potencial de revalorización superior al 12% respecto a los niveles actuales.
Aun así, esa recuperación todavía dejaría al metal alrededor de un 18% por debajo del máximo histórico alcanzado a finales de enero, cuando llegó a cotizar en los 5.595 dólares por onza.
De cara al medio plazo, la firma considera que una depreciación más acusada del dólar, favorecida por la incertidumbre política en Estados Unidos conforme se acerquen las elecciones de mitad de mandato, representa un riesgo adicional al alza para el precio del oro.


