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Japón y Estados Unidos, sus bancos centrales en realidad, actuaban a principios de semana para frenar la caída del yen. Era la primera intervención conjunta entre ambos países en la compra de la moneda nipona desde junio de 1998 en plena crisis financiera asiática.
ING indica que en las operaciones que solamente se realizaron entre el jueves y el viernes pasado se movieron del orden de 80.000 millones de dólares, muy por encima de las que, en solitario movió Japón en el pasado mes de abril.
Y es que Japón hacía publica la operación el lunes ante la fuerte depreciación a la que se había sometido su divisa y la intervención conjunta con Estados Unidos, ya que el yen se encontraba en mínimos de nada menos que de 40 años frente al dólar.
Un efecto claramente suavizador en el importante mercado de bonos global, pero, sobre todo en el tensionado nipón, en especial en sus bonos soberanos. Y aunque ha subido la relación entre ambas divisas hasta rozar las 158 unidades, con anterioridad a la intervención se cruzaba por encima de los 164.

Una operación con muchas implicaciones, pero que, desde Aberdeen Investment, economista sénior Sree Kochugovindan, señalan que "a corto plazo, la combinación del riesgo de intervención, el respaldo de EE. UU. y una postura más restrictiva del Banco de Japón aumenta la probabilidad de que se produzcan nuevas operaciones de cobertura de posiciones cortas en el par USD/JPY, sobre todo teniendo en cuenta el elevado nivel de posiciones especulativas cortas sobre el yen".
Y destaca que "sin embargo, a largo plazo, es poco probable que la intervención por sí sola revierta la tendencia sin una mayor normalización por parte del Banco de Japón y unos diferenciales de tipos más reducidos".
Otra de las posibilidades pasa por el hecho de que se produzcan nuevas apreciaciones, que desde Aberdeen señalan que podría tener otras implicaciones más negativas incluso. "A medida que se liquiden las operaciones de carry trade. Esto ya se observó en el verano de 2024, cuando un anuncio sorpresa del Banco de Japón provocó una subida del yen"
Además considera que "en el caso de los bonos del Estado japonés (JGB), la creciente preocupación por la inflación impulsada por el yen y el aumento de las expectativas de nuevas medidas de endurecimiento por parte del Banco de Japón deberían mantener la presión al alza sobre los rendimientos, especialmente si se reanuda la debilidad del tipo de cambio y se refuerzan los argumentos a favor de una subida de tipos anticipada".

Desde Schroders destacan que "el yen sigue poniendo a prueba la disposición de las autoridades japonesas a intervenir,", pero siguen convencidos del efecto potente del billete verde americano, que se revalorizará frente al resto de divisas e incrementará el problema, a pesar de las intervenciones".
"Nuestra previsión de referencia- destacan desde la firma- contempla que el dólar suba a lo largo de 2026 antes de retroceder ligeramente en 2027. Nuestras hipótesis para finales de 2026, en el caso del USDJPY alcanza los 167,8". Y son niveles muy por encima a los de la intervención.
"Nuestra hipótesis de trabajo para finales de 2027 prevé que el dólar ceda parte de esas ganancias —hasta situarse en 162,5 —, ya que el debilitamiento de las presiones inflacionistas dará un respiro a una Fed de discurso tajante, y un giro hacia una agenda política más orientada al futuro volvería a imponer recortes de tipos en 2027".
Otra de las preguntas que se hace el mercado es, porqué, más allá de la intervención japonesa que se seguirá produciendo, Estados Unidos ha entrado en juego y además, reconociéndolo, porque las operaciones en el forex suelen ser habituales, eso sí de menor cuantía que estas, pero sin darle publicidad alguna.

Parece que según algunos analistas a Estados Unidos lo que le interesa es fortalecer el yen frente a un dólar muy fuerte, porque encarece las exportaciones estadounidenses para los consumidores extranjeros. Del mismo modo, aunque un yen débil beneficia a los exportadores japoneses y a los turistas extranjeros que visitan Japón, también aumenta el coste de las importaciones, como el petróleo y el gas, lo que alimenta la inflación, con un problema claramente añadido.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump declaró el domingo que apoyar al yen sería “bueno para la economía mundial” y que Estados Unidos se beneficiaría financieramente de la medida, aunque no explicó cómo, tal y como indica CNN.
Según recoge Bloomberg, ING destaca que la depreciación del yen ha elevado un 30% interanual los precios de las importaciones y ha aumentado la presión sobre el mercado de deuda soberana nipón, por lo que los inversores exigen, según el banco de los Países Bajos, una prima de riesgo para mantener exposición a los tipos japoneses.
Todo ello mientras desde UBS consideran que el Banco de Japón sigue por detrás de la curva e interviene tarde, ya que estiman que el ajuste de su política monetaria se produce de forma mucho más lenta que tal y como lo descuenta día a día el mercado.

