La acción vuelve a desplomarse después de que Elon Musk haya afirmado que las ventas de coches en China no han cumplido objetivos y que la empresa no será rentable hasta 2020. 
Elon Musk, el fundador y actual consejero delegado de Tesla, es uno de los directivos de Wall Street con una mejor valoración entre el mundillo. El socio de Warren Buffett, Charlie Munger, llegó a decir en alguna ocasión que el sudafricano es un genio. La mayor parte de las compañías que ha creado –y a sus cuarenta y pocos años son ya varias: PayPal, SpaceX o Tesla…- son un éxito.

Sus opiniones, en algunos casos, llegan a desafiar a la imaginación del hombre. Ha dicho en alguna ocasión, que su intención es la de ayudar a la salvación de la raza humana, por eso ha invertido en una empresa de fabricación de naves espaciales.

Nadie duda de su talento. Pero si de algo se puede acusar a Musk en los últimos meses es de que cada vez que hace alguna apreciación sobre Tesla, el fabricante de coches eléctricos, sus accionistas lo pagan con creces en bolsa.


Principales accionistas de Tesla


Hace apenas unos meses sus títulos bajaron cuando él dijo que Tesla estaba cara, si se tenía en cuenta el corto o medio plazo. Ahora la compañía sufre en bolsa después de decir que la empresa no será rentable hasta 2020.

Musk dijo durante la feria del automóvil de Detroit que “el Modelo 3 de Tesla necesitaría que la producción estuviera al máximo para alcanzar la rentabilidad y que eso se produciría a finales de esta década”. Este modelo es el más barato de los que fabrica la compañía.

La venta de este modelo está programada para 2017, justo un año en el que otros fabricantes como General Motors pretende sacar al mercado su modelo eléctrico, el Chevrolet Bolt.

Con todo, Elon Musk no está preocupado por la competencia. De hecho, cree que es necesario que la industria siga produciendo coches eléctricos ya que este tipo de transporte es necesario para la sostenibilidad del planeta. Hace poco más de un año, Tesla anunciaba que liberaba 200 patentes para que otros fabricantes pudieran ponerse en marcha.

Quizá Musk también está pensando en que de la sostenibilidad se puede hacer negocio y por eso ya ha puesto en marcha junto con socios como Panasonic, la construcción de una planta de fabricación de baterías de litio en Nevada. Esta fábrica no sólo le va a permitir abaratar los costes de producción a la propia Tesla, sino vender también a otros competidores.

También está pasando factura a la acción las declaraciones de Musk al Wall Street Journal el martes en las que decía que las ventas de coches eléctricos en China habían caído en el último trimestre.

Las acciones de Tesla cerraron el año pasado con una subida de un 40%, aunque un 25% por debajo de los máximos históricos alcanzados en septiembre. Esa es la fecha en la que la empresa anunció que emplazaría la fábrica de baterías en Nevada y el momento en el que aprovechó Musk para alertar de que las acciones de la empresa que preside estaban caras.


Tesla en bolsa