Los inversores en mercados de renta variable europea han disfrutado de unos rendimientos muy elevados durante los cuatro últimos años, dado que los beneficios empresariales y la significativa cifra de fusiones y adquisiciones han llevado a gran parte de las principales bolsas de la región a alcanzar máximos históricos. Hemos hablado con James Squire, gestor de fondos del equipo de renta variable europea de Schroders, sobre algunos de los factores decisivos que han impulsado a la renta variable europea y sobre los motivos por los que la región resulta tan atractiva como destino para cualquier inversor.
¿Por qué deberían los inversores pensar en la renta variable europea? ¿Cuáles son las principales razones para invertir en la región? En primer lugar, el mercado ofrece muchísimas opciones. La cantidad de empresas e industrias existentes en el continente significa que cualquiera que elija acciones basándose en el análisis fundamental siempre debería disponer de buenas oportunidades para dar con un alfa. En segundo lugar, entre los miles de empresas que cotizan en las bolsas de Europa algunas son líderes internacionales de elevadísima calidad. Hay sociedades con potentes franquicias y sólidas perspectivas de crecimiento, como el grupo alimentario suizo Nestlé y el fabricante de artículos de lujo francés LVMH. Ambas están creciendo en todas partes del mundo a través de carteras de actividades diversificadas. Veamos el ejemplo de LVMH, empresa que posee un conjunto de marcas fuertes, como Louis Vuitton, Fendi y Moët & Chandon. La sociedad está asistiendo a un crecimiento cada vez más pujante de sus ventas no sólo en Europa y EE.UU., sino también en economías asiáticas en desarrollo. La potencia de las marcas de sus diversas divisiones protege el modelo empresarial: la rentabilidad es tan alta que le permite seguir fabricando en Europa y vendiendo en todo el mundo sin verse amenazada por los productores de bajo coste de lugares como China. De hecho, parte del atractivo de los artículos de lujo en general es haber sido fabricados en Europa; tiene mucho prestigio poseer un reloj suizo, por ejemplo. Recientemente se han celebrado en Francia elecciones presidenciales, ¿en general,cómo influye la política sobre la renta variable europea? La política en realidad no tiene ningún efecto directo sobre nuestra estrategia de inversión. Históricamente, los Estados poseían importantes participaciones en muchas empresas —en sectores como telecomunicaciones, servicios públicos y defensa, por ejemplo—, lo cual les otorgaba influencia directa. No obstante, los gobiernos han ido privatizando estas empresas durante los últimos diez años aproximadamente y, por lo tanto, han pasado a ser actores mucho menos influyentes en el mercado. Los inversores en mercados de renta variable europea han disfrutado de unos rendimientos muy elevados durante los cuatro últimos años, dado que los beneficios empresariales y la significativa cifra de fusiones y adquisiciones han llevado a gran parte de las principales bolsas de la región a alcanzar máximos históricos. Hemos hablado con James Squire, gestor de fondos del equipo de renta variable europea de Schroders, sobre algunos de los factores decisivos que han impulsado a la renta variable europea y sobre los motivos por los que la región resulta tan atractiva como destino para cualquier inversor. Cada vez percibimos una distancia mayor entre la retórica de los gobiernos —lo que dicen— y sus acciones. Fijémonos en la situación de los bancos italianos: en el último año aproximadamente, muchos de ellos han sido absorbidos por actores extranjeros, a pesar de las enérgicas protestas de ciertos políticos proteccionistas del país. De modo que, sea quien sea el que llegue al Palacio del Elíseo, la trayectoria de los mercados de renta variable no se verá afectada de forma significativa. Una de las cosas que, en nuestra opinión, nos proporciona una ventaja competitiva es que tendemos a dedicar menos tiempo a analizar la política y más a las variables fundamentales de las empresas. ¿Qué potencia tiene la marca? ¿Qué solidez posee su balance? ¿Cuáles son las barreras de entrada en su mercado? La influencia de los políticos y legisladores sobre el entorno operativo de una empresa es uno de los múltiples aspectos del contexto que tenemos en cuenta, por supuesto. Pero consideramos que, si usted tiene un buen negocio con unas variables fundamentales sólidas, debería tener buenos resultados, independientemente del entorno político. Las fusiones y adquisiciones han sido una característica fundamental durante losç dos últimos años e incluso se han intensificado este año, ¿están ahora sobrecalentando el mercado? No lo creo, y no creo que estemos en peligro de sobrecalentamiento. Las fusiones y adquisiciones seguirán siendo una característica de los mercados europeos durante algún tiempo, por varios motivos. En primer lugar, estamos en una situación de liquidez abundante. El dinero es barato, los inversores todavía pueden endeudarse a tipos reducidos para financiar las adquisiciones. En segundo lugar, tras haber liquidado sus deudas en los primeros años de esta década, los compradores empresariales presentan ahora balances más saneados y están generando flujos de caja libres de mayor cuantía, de modo que disponen de fondos para gastar. Además de todo ello, ahora las sociedades de inversión en renta variable privada son, quizá, más grandes y audaces que nunca, y se están convirtiendo en compradoras por defecto de todos los negocios que los compradores comerciales dejan pasar. Así pues, las fusiones y adquisiciones deberían continuar impulsando los mercados en un futuro próximo. El crecimiento de los beneficios se ha situado en niveles significativamente superiores a la tendencia en los últimos años, ¿va a mantenerse así o espera que se modere? La clave es que venimos de un periodo de niveles de actividad por debajo de lo normal. La actividad económica mundial ha repuntado en los últimos años, tras el estancamiento vivido a principios de la década, y el crecimiento de los beneficios venía esforzándose para ponerse a la altura. Es cierto que los márgenes de beneficio y la rentabilidad del capital se sitúan en niveles superiores a la tendencia, sin embargo, sigue habiendo oportunidades para que las empresas aumenten sus beneficios. En un contexto en el que la globalización está incrementando el número de consumidores de la economía mundial, existen perspectivas de crecimiento para muchas empresas europeas. No sería realista prever tasas de crecimiento similares a las de los tres o cuatro últimos años, pero, en nuestra opinión, continuarán siendo positivas. Lo importante es estar atento a la forma en que los inversores reflejan estos beneficios en los precios. Hemos visto que ciertos sectores del mercado experimentaban aumentos considerablemente mayores: por ejemplo, los valores de pequeña y mediana capitalización están cotizando con primas de entre el 25% y el 35% con respecto a los de gran capitalización. Dentro del mercado, podemos apreciar diferencias de rendimiento en función del sector. “La cantidad de empresas e industrias existentes en el continente significa que cualquiera que elija acciones basándose en el análisis fundamental siempre debería disponer de buenas oportunidades para dar con un alfa.” Por otra parte, puede que muchos analistas estén pecando de un exceso de optimismo en sus previsiones de crecimiento futuro, al presuponer que el incremento del beneficio por acción seguirá aumentando sin interrupción durante los próximos años. Si nos fijamos en la industria de artículos de lujo a la que me referí anteriormente, los analistas esperan que el crecimiento de los beneficios se mantenga en las tasas astronómicas de los últimos años. Sin embargo, hay que recordar que este crecimiento partía de un nivel reducido: los beneficios del sector se han recuperado tras pasar por un periodo difícil a comienzos de esta década (la amenaza de la neumonía atípica en Asia y la guerra de Irak habían afectado a los beneficios). En este entorno, poseer una disciplina de valoración fuerte resulta crucial. Es necesario estar verdaderamente convencido del valor intrínseco de las empresas y no dejarse llevar por la pujanza del mercado. La mayoría de los sectores del mercado han tenido un buen comportamiento desde el comienzo de la actual fase alcista en marzo de 2003, aunque las farmacéuticas se han quedado entre los rezagados. ¿A qué se debe este bajo rendimiento? Los valores farmacéuticos de gran capitalización se han visto afectados por algunas cuestiones estructurales, como el impacto de los fabricantes de genéricos, el vertiginoso aumento de los costes de marketing y ventas, y la inestabilidad de los proyectos de medicamentos nuevos, lo cual ha conducido a un descenso en la clasificación de este sector. Sin embargo, en la parcela del mercado de mediana capitalización se han producido algunos casos de importantes ganancias, debido principalmente a la serie de adquisiciones motivada por el afán de las empresas más grandes por incorporar crecimiento y nuevos medicamentos. Pero si nos centramos únicamente en los grandes actores, su bajo rendimiento significa en realidad que algunas empresas parecen registrar valoraciones bastante atractivas, favorecidas por el nivel relativamente elevado de los dividendos (GlaxoSmithKline reparte más de un 3%), las razonables perspectivas de crecimiento y la intensidad con que generan flujos de caja. En cuanto a Alemania, parece que el antiguo enfermo europeo por fin se ha recuperado, con la disminución del paro y el aumento de la confianza empresarial y de los consumidores. ¿Está de acuerdo? Bueno, Alemania siempre ha tenido un sector exportador fuerte, incluso en aquellos periodos más recientes de gran debilidad de su economía nacional. Empresas como Wincor Nixdorf (fabricante de cajeros automáticos), la automovilística BMW o el fabricante de equipo industrial Siemens exportan a todo el planeta y poseen tecnologías líderes que les protegen de la competencia de otros centros manufactureros mundiales de coste más bajo, de modo que son beneficiarias del crecimiento general. Es cierto que Alemania viene experimentando mejoras internas: la demanda está aumentando, el clima empresarial es positivo y el desempleo se está reduciendo. No obstante, el país tiene aún problemas estructurales. Persiste una gran brecha económica. Por ejemplo, una región como Baviera lleva años siendo una locomotora económica, pero sigue habiendo zonas de Alemania oriental con cifras de paro de dos dígitos. Por tanto, aunque el país está experimentando una tendencia positiva, es importante no dejarse llevar por el entusiasmo. “El cambio climático es un tema que nos va a ocupar durante mucho tiempo… La gente tiene un deseo cada vez mayor de vivir en zonas donde el agua y el aire estén limpios, lo que impulsará transformaciones en el funcionamiento de las empresas.” Recientemente, la Unión Europea ha acordado tratar el tema del impacto del cambio climático, ¿es esto una preocupación importante para los inversores? Este tema nos va a ocupar durante mucho tiempo por diversas razones. En primer lugar, Europa sufre un déficit de energía y los gobiernos se están dando cuenta de que cada vez dependen más de países menos estables como Rusia y algunos de Oriente Próximo, para el suministro futuro. Esta situación está favoreciendo la voluntad política de desarrollar otras formas de energía de tipo renovable que reduzcan la dependencia de Rusia, por ejemplo, en cuanto al gas natural. Las razones medioambientales y de salud son también importantes, por supuesto. La gente tiene un deseo cada vez mayor de vivir en zonas donde el agua y el aire estén limpios, lo que impulsará transformaciones en el funcionamiento de las empresas. Desde el punto de vista de la inversión, merece la pena exponerse a empresas implicadas en hacer frente al impacto del cambio climático, pues ofrecen muchas perspectivas de beneficios. Por ejemplo, Gurit es una empresa tecnológica que fabrica los compuestos empleados en los generadores eólicos. Dado que, actualmente, existe un gigantesco déficit en la oferta de aspas para generadores, es de esperar que su producto experimente una demanda sostenida durante algún tiempo, lo cual debería garantizar el crecimiento constante de los beneficios. Otro ejemplo es Umicore, empresa que fabrica catalizadores para automóviles. Debido al endurecimiento progresivo de los límites de emisión —los camiones pesados pronto tendrán que llevar catalizadores— la demanda también debería ser elevada durante algún tiempo. Si dejamos a un lado las principales economías europeas, ¿cuáles son los atractivos, por ejemplo, de los mercados escandinavos? En Escandinavia existen algunas industrias especializadas, como la forestal y papelera, con varias empresas interesantes. SCA, por ejemplo, es una empresa sueca que nos gusta. Fabrica papel de seda para embalaje, productos de consumo, pañales y artículos de higiene femenina. En Noruega, por el contrario, se puede invertir en prominentes expertos en servicios petrolíferos. No obstante, es importante mirar más allá de estas industrias especializadas y no encasillar países en tipos o temas de inversión. Si nos fijamos en Stockmann, unos grandes almacenes finlandeses, veremos que en realidad se trata de un buen ejemplo de la forma en que las diferentes regiones del mundo interactúan económicamente unas con otras. En Londres tendemos a mirar hacia Nueva York. Las empresas griegas se fijan en los países balcánicos cuando piensan en expandirse. En Helsinki, el vínculo cultural es San Petersburgo. Las empresas finlandesas, como Stockmann, han demostrado una actitud muy adelantada al expandirse en Rusia, que está experimentando un crecimiento intenso, gracias en buena medida a su abundancia de recursos naturales. Lo que una empresa dirigida de forma conservadora y digna de confianza como Stockmann ofrece, por lo tanto, es una exposición de bajo riesgo a mercados emergentes de rápido crecimiento.