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Moderna no levantaba cabeza en su cotización desde mayo de 2024, cuando los inversores dejaron atrás a la archifamosa compañía de Massachusetts por su vacuna ARNmensajero contra el Covid.
Su pipeline, basado en esta técnica en todos los casos, era limitado, y la caída de las ventas de la vacuna, que en el caso por ejemplo de España alcanzó hasta tres en 2022 de forma continuada y que en Estados Unidos se ha extendido a los más pequeños en años posteriores había caído en picado y la compañía ha buscado alternativas para elevar sus ingresos.
Mientras, Merck & Co Rg-WI, una de las cinco grandes farmacéuticas por ingresos en Estados Unidos, ha tenido una evolución más ordenada y fructífera, especialmente desde el pasado ejercicio con un pipeline más diversificado y positivo.
Y es que no olvidemos que las compañías del sector se deben básicamente al éxito (o fracaso) de sus compuestos y desarrollos, algo que no ha proliferado en positivo este año. Es el caso de Novartis y Novo Nordisk, dos compañías a las que les pesa este año este concepto en bolsa.

Es decir que el ensayo clínico contra el melanoma con la vacuna de ARNmensajero de moderna y el compuesto inmunoterapéutico denominado por Merck Keytruda y que corresponde al pembrolizumab, en conjunción, daba resultados positivos para reducir tanto el riesgo de recurrencia como la propagación en el tratamiento del melanoma, recordemos el cáncer de piel más mortal, tras la extirpación del tumor y hacerlo además de forma personalizada para cada paciente y sus necesidades.
Esto sembró de compras con un 176% de avance para Moderna y superior al 12% para Merck. Una tendencia alcista mantenida y continuada que lleva a la primera a registrar ganancias anuales del 393,5% y del 42,82% en la segunda, con buena tendencia en ambos casos en el inicio del mes de septiembre.
Desde Morningstar destacan que en el caso de Moderna "los resultados del fármaco validan el potencial de su tecnología de ARNm más allá de las vacunas. Y, si bien el tipo específico de cáncer estudiado en el ensayo es relativamente minoritario, augura un buen futuro para los estudios en curso sobre intismeranos, los basados en esta terapia, en otros tipos de cáncer.
Y es que la falta de apoyos de Moderna para sus acciones de cara a futuro no se basa en el hecho de que esta terapia no prolongue su éxito en el futuro, sino que ahora, tras la subida exponencial, la farma ha alcanzado su justa valoración.
Menos generosos se muestran en JPMorgan que elevan sustancialmente su precio objetivo desde los 40 a los 77 dólares pero con un elevado potencial negativo. También la reciente de Evercore ISI con PO que pasa de 50 a 80 dólares por acción con recomendación neutral para sus acciones.
Pero las cosas parecen ser diferentes para Merk & Co o MSD como se la conoce fuera de Estados Unidos. Keytruda y Keytruda Qlex supusieron, en sus últimas ventas trimestrales, 463 millones de dólares y la última ya representa el 5,5% de los ingresos de la compañía. Y esto podría ser suficiente porque la patente de la primera expira en 2028, con la competencia más cerca que nunca.
Pero además, se suma la potencial generación de flujo de caja de este compuesto, que aportó, en el primer semestre del año a Merck 16.000 millones de dólares, con una gran flexibilidad que aporta a la empresa para el futuro.

En sus perspectivas, ha actualizado sus previsiones de beneficios para el ejercicio 2026. Para dicho periodo, la empresa estima una cifra de ventas de entre 66.300 millones y 67.300 millones de dólares, frente a la horquilla de entre 65.800 millones y 67.000 millones de dólares que la compañía proyectaba hace un año.
A pesar de ello, lo cierto es que desde Guggenheim elevan su precio objetivo sustancialmente desde los 146 a los 170 dólares, mientras mantiene su recomendación de compra para las acciones de la farma estadounidense.
Un nivel, el de los 170 dólares al que también Wells Fargo eleva la potencialidad de los títulos de Merck & Co. desde los 150 precedentes con calificación de sobreponderar sus acciones en el mercado.
Además, desde Morgan Stanley, destacan que la gran subida de este año para la farma es solo el principio. Porque la sólida cartera de proyectos, su pipeline es más robusto y proporciona recursos más que suficientes a la compañía para mantener el impulso a largo plazo.
Es el caso de sus terapias emergentes, con compuestos oncológicos como el intismeran autogene y sac-TMT, junto con tulisokibart para la enfermedad inflamatoria intestinal, superarán sin problemas la brecha de ingresos, según Morgan Stanley.

