No es una novedad, uno de los retos para la industria financiera en los próximos años va a ser conseguir fórmulas que consigan generar rentabilidades aceptables en los próximos años.
 
En un mundo dominado por los bajos tipos de interés y un crecimiento anémico del crecimiento global el mensaje de todos los inversores es claro: hay que acostumbrarse a que en los próximos ejercicios las rentabilidades no van a ser tan altas como lo han sido hasta hace unos pocos meses.
 
De hecho, según la Encuesta Global a Institucionales de Natixis Global AM, el entorno de tipos bajos es la mayor preocupación y la volatilidad del mercado el principal riesgo para los grandes inversores.
 
Según los resultados de este estudio, “los inversores institucionales de todo el mundo aseguran tener dificultades para diversificar en las clases de activos tradicionales. Así, más de la mitad (54 %) señala que las acciones y los bonos presentan una correlación demasiado elevada como para ofrecer fuentes diferenciadas de rentabilidad”, apuntan.

Previsión de rentaiblidad

La situación no es diferente en España. Los datos muestran que el 90% de las entidades españolas afirma que “los bajos rendimientos del entorno de inversión son su mayor preocupación a la hora de gestionar el riesgo, seguida de la generación de rentabilidades (85 %) y la financiación de los pasivos a largo plazo (72 %), y casi seis de cada diez (56 %) señalan que, para su entidad, supone un reto alcanzar los objetivos de crecimiento y satisfacer las necesidades de liquidez a corto plazo”.
 
Una situación que podría mantenerse en los próximos años debido a que no parece posible que las políticas expansivas de algunos bancos centrales, como el europeo se reviertan en el medio plazo.  Además, aunque la renta variable sigue siendo uno de los activos favoritos de los inversores que buscan mayores rentabilidades, es cierto que se espera una mayor incertidumbre y que aumenten los episodios de alta volatilidad y, por ende, el riesgo.
 
Más de dos tercios de los institucionales españoles consideran que “ que una forma eficaz de reducir el riesgo es aumentar el peso de los activos descorrelacionados, como el capital riesgo, la deuda privada y los fondos de inversión libre. Casi el 44 % afirma que es imprescindible invertir en activos alternativos para generar unas mejores rentabilidades ajustadas al riesgo, que es su principal prioridad en 2016”, aseguran.

¿Dónde está la respuesta?
 
La solución para los institucionales es apostar por inversiones alternativas y la gestión activa como una herramienta útil para conseguir el objetivo de incrementar las rentabilidades de sus carteras.
Cartera tipo del institucional

Explican en Natixis que en la actualidad las inversiones alternativas suponen alrededor de un 20% de las carteras de los encuestados. Sin embargo, la mitad de ellos afirman haber incrementado su uso. Es más, el 63 % de los inversores institucionales españoles cree que las inversiones alternativas podrían ser una de las mejores clases de activos de 2016.
 
Por otro lado, en la industria apuestan sin dudas por la gestión activa. Y a pesar de todo en España las inversiones pasivas representan de media el 34 % de las carteras institucionales y podrían aumentar en tres años hasta el 45%.
 
Por otro lado, muchos inversores institucionales también están estudiando las inversiones con criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno, según la encuesta.  Sophie del Campo, directora general de Natixis Global Asset Management para Iberia, Latinoamérica y US Offshore , señala que la mitad de los encuestados en España «ahora ve las inversiones con criterios medioambientales, sociales y de buen gobierno como una posible fuente de rentabilidades”. 

Con todo, parece que los retos de la industria y de los inversores para los próximos años no van a ser menores y que se esperan soluciones creativas. 

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