Argentina hacía tiempo que no estaba en primera página de la actualidad bursátil ya que los tiras y aflojas de la FED y del BCE les habían eclipsado, pero la olla a presión que representa ese país, sigue presentando peligro.
Son demasiados años que este potencialmente potente país está a la deriva sin ideas claras y muestra de ello la tuvimos con todo el escándalo de la protesta contra los Hedge Fund que compraron deuda del país y que ya comenzó a poner una capa de incertidumbre a todos los valores que tienen intereses en la zona, españoles principalmente.
 
El terremoto que vivió el mercado argentino fue la dimisión del jefe del Banco Central de Argentina, amigo de los Kichner pero que parece que no ha aguantado más al ser acusado públicamente junto con otros funcionarios de la entidad de ser cómplices del mercado ilegal de divisas al, presuntamente, avisar a las casas de cambio de cuándo se iban a realizar inspecciones y de esta manera, mantener el negocio a salvo de sanciones o incluso cierre. Tampoco está satisfecha con los pocos controles a los bancos y sus operaciones sobre divisas extranjeras, y aseguró que algunas entidades tuvieron información privilegiada que les permitió no verse afectadas por algunas resoluciones sobre activos en moneda foránea.
 
No debemos olvidar que la operativa en Argentina da mucho juego porque es común comprar acciones o bonos que coticen también en Wall Street y tras arbitraje, se liquidan en EEUU, lo que les deja dólares en la cuenta, afectando al mercado de divisas de rebote.
 
Lo anterior delimita el terreno de juego en las divisas, ya que la Presidenta del país estuvo luchando a brazo partido contra la devaluación de la moneda, pero el jefe del Banco Central la devaluó en enero pero tuvo que subir tipos para controlar la situación, algo que fue duro para el país y le enfrentó a Economía, que pidió bajar los tipos.
 
Con todo lo anterior nos podemos imaginar el movimiento de su divisa y es fácil imaginar lo que pueden estar haciendo operadores en este mercado. Si unimos esta situación a una actuación del Banco Central casi a la contra de la política de la Presidenta, pues el conflicto está asegurado.
 
La bolsa de Argentina se desplomó -8% nada menos y los valores del país en Wall Street también se vieron dañados.