La dependencia casi total de la financiación bancaria de las empresas españolas podría tener muy cerca su fin. Hablamos con Adolfo Estévez, director de Axesor Rating, para analizar la evolución de estas nuevas vías para las empresas que ofrecen los mercados de capitales.
 
¿Cuál es el perfil de empresa que puede beneficiarse de la financiación alternativa a la banca en España?
No hay un claro tamaño de empresa. No se puede decir que una empresa tiene que tener 50 millones de ventas o un EBITDA de 8 o 10 millones de euros para poder emitir. Pero hay una regla muy sencilla, generalmente para emitir el inversor busca que la deuda/ EBITDA de la empresa no exceda el 2,5%. Estás hablando de empresas con EBITDA con 10 millones de euros para que tenga sentido emitir.

Esto no quiere decir que no haya alternativas como las empresas de direct lending, fondos, aseguradoras, etc… que estén dispuestas a dar financiación a empresas más pequeñas. De hecho sabemos que hay empresas que están buscando prestar 4 o 5 millones a empresas que están facturando de 10 millones para arriba.

¿Qué tipo de ventajas van a obtener las compañías al diversificar sus fuentes de financiación?
Pues depende. Yo diría que estás abriendo una vía nueva a la bancaria, lo que obliga a las empresas a ser más transparente, a estar bajo la lupa de los inversores, lo que exige mucho a la empresa. Luego al final los bancos al final son los que hay, 8, 10…  mientras que el mundo del mercado de capitales es global donde hay miles y miles de inversores. La capacidad inversora es mucho mayor a los bancos, luego es bastante más flexible y cuando llegan las crisis se recuperan rápidamente. Lo hemos visto con el brexit cuando el bono a 10 años sube al 1,7% y a los 4 días baja al 1%.

Permite prácticamente bajo cualquier escenario económico acceder a financiación. Es verdad que el precio puede ser mayor, pero la financiación siempre está ahí. Ahora, lo que no es viable es que en un periodo de estrés que una empresa salga a buscar vías alternativas. Tiene que estar ahí para que cuando llegue el momento de estrés poder acceder a ellas.

¿Qué clase de inversor está interesado en invertir en este tipo de deuda?
Hoy en día cualquiera que busca rentabilidad. Estamos viendo que inicialmente eran más fondos más agresivos que buscaban rentabilidades altas de alrededor de un 10%. Eso ha desaparecido. Ahora vemos más fondos que buscan rentabilidades más bajas, del 3-5%. Incluso estamos viendo que aseguradoras que antes la inhabilidad de encontrar oportunidades de inversión que antes daban activos de grado de inversión (3-5%) se ven obligados a buscar activos de más riesgo. Estamos viendo aseguradoras que están yendo directamente al mercado a prestar directamente a la empresa o, incluso de la mano de bancos para suplementar su financiación.

Los bancos están en niveles de contrapartidas muy altos y buscan que las aseguradoras que asuman gran parte de los nuevos préstamos.  

Este auge de la financiación alternativa también está ligado a la búsqueda de retornos por parte de los inversores. ¿Se mantendría esta tendencia en un entorno de normalización monetaria?
No necesariamente,  ahora mismo el inversor (una aseguradora o un fondo de renta fija) necesita generar una rentabilidad. Lo que está haciendo el BCE es obligar a estos inversores a asumir más riesgo. No sabemos cómo va a evolucionar esto. Si en el futuro las pérdidas son mayores de las esperadas  pues, obviamente, la tendencia debería ser a que a medio o largo plazo, que los tipos vayan a subir y los tipos se vayan normalizando. Entonces las aseguradoras e medio-largo plazo irán volviendo a activos de menos riesgo. Aunque es verdad que si la experiencia ha sido buena, seguramente una parte de la cartera la mantendrán ahí.

Yo lo veo como un tema temporal, pero que va a durar unos años.

Las empresas que están accediendo a estas nuevas vías de financiación han aprovechado los últimos años para sanearse. ¿Cree que la posibilidad de financiarse más allá de los bancos va a inducir a otras empresas a seguir ese camino?
Yo creo que el ajuste en el mercado español ha sido durísimo. Las que han logrado sobrevivir, pero lo que nos sorprende es ver empresas que se han adaptado en un momento de crisis brutal: han salido fuera, se han hecho más eficientes… Algunas están en fase demasiado pronto para emitir (hay que demostrar que los cambios van a dar su fruto). Pero hay otras que  ya han dado su fruto y son las que buscan los inversores.

Las que han hecho los deberes, la tendencia es hacia arriba y vemos empresas con crecimientos del 15-20%... Claramente esas son las empresas que van a empezar a ir a los mercados.

El crecimiento de estas nuevas líneas de financiación ha sido brutal en los últimos años. ¿Qué espera a partir de ahora?
Ha sido continuo, que es lo que  creo que es la situación ideal, incluso en un entorno en el que la banca ha sido muy agresiva. Eso indica que hay directores financieros que entienden que aunque puedan obtener financiación bancaria más barata, es más importante empezar a diversificarse. Y entienden que el producto es totalmente diferente: no está ligado a productos, los plazos son más largos.

Lo que estamos viendo es un crecimiento constante, paulatino y, sobre todo, emisores inaugurales que la experiencia es buena y que repiten. Casos como Copasa, Pikolín, MasMóvil… Vemos recurrencia y nuevas empresas que empiezan a emitir.