La percepción de los mercados emergentes ha mejorado a lo largo de los últimos meses, favorecida por la pérdida de fortaleza del dólar y la recuperación de los precios de las materias primas.

Sin embargo, estas economías aún presentan riesgos que no debemos pasar por alto: el proceso de cambio de modelo que se está produciendo en la economía china sigue su curso, a lo que se suman las dudas sobre el camino que seguirá la Reserva Federal de EEUU en la subida de los tipos de interés.

Pero no hay que cometer el error de pensar que todos los mercados emergentes son iguales, ya que algunos son más vulnerables que otros. Los expertos aluden a la falta de reservas extranjeras, una fuerte subida en el tipo de cambio efectivo real (REER), el déficit por cuenta corriente y el rápido ritmo del crecimiento del crédito como las señales más alarmantes que nos alertarían de una crisis en los mercados emergentes.

Si analizamos estas economías con más detalle, podemos ver que China ha seguido el camino contrario respecto a otros emergentes, en los que se ha impuesto la cautela respecto al crecimiento del crédito. Teniendo en cuenta la importancia de esta economía asiática y los canales a través de los cuales una contracción del crédito podría impactar en otros mercados emergentes, consideramos que esta burbuja del crédito debe ser vigilada de cerca, ya que el crédito no financiero se ha incrementado más de un 74% del PIB. La gran cantidad de reservas de divisas (3,3 billones de dólares), el superávit por cuenta corriente y una cantidad relativamente pequeña de obligaciones de deuda externa sugieren que ahora la situación exterior de China es más sostenible. Sin embargo, todavía se mantienen como riesgos principales la apreciación del tipo de cambio efectivo real del yuan que hemos visto en los últimos años (del 27% desde la crisis financiera global), las debilidades del sistema financiero chino y la necesidad de una mayor liberalización de la cuenta de capital.

También vemos riesgos elevados en Brasil, que actualmente se encuentra inmerso en una crisis política y económica. Además, el tipo de cambio efectivo del real se ha depreciado más de un 20% desde la crisis, incluso a pesar de la fortaleza que ha experimentado en los últimos meses, y en este periodo se ha producido una gran acumulación de crédito. No obstante, consideramos que debería ser capaz de gestionar sus necesidades financieras en el corto plazo.

Tampoco perdemos de vista Argentina, donde aún es posible que haya más movimientos bruscos si el presidente Mauricio Macri pierde el delicado equilibrio en la implementación de sus reformas económicas de largo alcance. Por su parte, Sudáfrica se enfrenta a grandes retos debido a sus elevadas necesidades de financiación a corto plazo y la previsión de precios bajos para las materias primas. Y Turquía presenta una situación geopolítica preocupante, que se suma a sus vulnerabilidades económicas y a la debilidad de la lira, que se encuentra un 7% por debajo de su media de cinco años y es probable que se deprecie más. Teniendo todo esto en cuenta, y a pesar de la reciente mejora en el sentimiento, los mercados emergentes aún no están fuera de peligro. El ejercicio de reequilibrio de China y las incertidumbres ligadas a la política monetaria de Estados Unidos podrían sacar a la luz más debilidades. No podemos determinar el momento exacto o la magnitud de la siguiente crisis de los mercados emergentes, pero tampoco podemos pasar por alto que China, Argentina, Sudáfrica y Turquía son especialmente vulnerables.
 
Michiel Verstrepen, economista de Degroof Petercam