Manuel Pinto, Jefe de departamento de análisis de XTB,  considera muy buenos los datos de empleo en Estados Unidos, sorprendentemente positivos, que refleja una economía que continúa en clara expansión, respaldada por datos macroeconómicos muy sólidos. Los últimos datos de empleo han sorprendido positivamente, con una tasa de desempleo del 4,3%, una creación de empleo superior a las 100.000 nóminas y un crecimiento económico cercano al 5% del PIB.

A ello se suman unos resultados empresariales excepcionales, con márgenes de beneficio históricos y cerca del 80% de las empresas presentando resultados mejores de lo esperado. Todo este contexto refuerza una visión positiva de los mercados, en un entorno que se define como un auténtico superciclo.

Este superciclo no se limita únicamente a las materias primas, como ocurrió en el pasado, sino que abarca prácticamente todos los activos: renta variable, activos reales y metales, impulsados por estímulos fiscales, recortes de tipos, liquidez abundante y una debilidad estructural del dólar. Aunque se trata de un ciclo que empieza a mostrar signos de madurez, no lo considera que esté agotado ni cerca de su final, especialmente mientras no haya una recesión ni un endurecimiento agresivo de la política monetaria. Es decir, señala que envejece, pero que no ha muerto. 

En cuanto a oportunidades de inversión, insiste en la importancia de la diversificación y la rotación. Están destacando los mercados con menor peso tecnológico, las compañías equiponderadas y las pequeñas y medianas empresas. También observa un fuerte atractivo en los mercados emergentes, especialmente Latinoamérica y Asia, que concentran gran parte del crecimiento económico global y reciben flujos de capital significativos.

Las materias primas, el oro y otros metales siguen siendo una apuesta estratégica a medio y largo plazo, apoyados por déficits estructurales, aumento de deuda y compras de bancos centrales. Asimismo, Manuel Pinto señala oportunidades en sectores como defensa, turismo, banca estadounidense, tecnológicas europeas y determinadas compañías líderes.

No obstante, el escenario no está exento de riesgos. Uno de ellos es el apalancamiento excesivo, especialmente presente en derivados, futuros y estrategias altamente apalancadas, que ya ha provocado episodios de fuerte volatilidad en activos como las criptomonedas y podría generar tensiones puntuales en otros mercados, incluidos los metales. Este riesgo afecta sobre todo al corto plazo y puede amplificar las correcciones, aunque no altera necesariamente la tendencia de fondo.

Con todo, a su juicio, el mayor riesgo al que hay que prestar atención es la inflación. Un entorno de fuerte crecimiento, estímulos fiscales y monetarios, tipos bajos y debilidad del dólar puede reavivar presiones inflacionistas significativas.

Si la inflación se acelera hacia niveles cercanos al 4% o superiores, los bancos centrales se verían obligados a subir tipos, lo que supondría un cambio relevante en el escenario actual. Hasta que ese giro se materialice, la visión general sigue siendo positiva, pero con la inflación como principal variable a vigilar.