Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG, repasa los puntos más clave de la actualidad que en estos momentos están teniendo bastante influencia en las bolsas. 
 
¿Cómo pueden canalizar los mercados la rebaja de perspectivas por parte de la Reserva Federal?

Fue un mensaje muy neutral que creo que no sorprendió a nadie. La Reserva Federal rebajó ligeramente las previsiones de crecimiento para este año desde el 2,4% al 2,2%, lo cual es una desaceleración muy pequeña. Mantuvo las de empleo y de inflación para el 2017 bajó una décima las previsiones de crecimiento. El cuadro macroeconómico de la Fed prácticamente se mantiene respecto al que hizo en diciembre, lo único es que ajusta algo a la baja las previsiones de crecimiento para este año que por otro lado no es nada sorprendente. También dijo que va a subir los tipos de interés seguramente dos veces. El mercado se debatía entre ver una, dos o tres subidas. Parece que ahora mismo lo más probable es que nos quedemos en la zona intermedia en esas dos veces. Insistió en que el mercado laboral sigue fuerte, que hay algo de riesgo con las exportaciones, pero Yellen literalmente dijo que la situación no había cambiado demasiado desde el mes de diciembre. Recordemos como a principios de febrero los mercados financieros llegaron a descontar que el mundo se encaminaba hacia una  nueva recesión. Es decir, lo que ayer dijo la Fed fue enmendar esa lectura tan exagerada que hicieron las bolsas y sobre todo me quedo con que la Reserva Federal tiene los mismos pronósticos prácticamente que mantenía en diciembre. A ojos de la Fed no hay grandes peligros.

Donde sí han tenido una repercusión importante estas medidas de los bancos centrales es en el mercado de divisas y en concreto con el euro-dólar, que ha rebotado fuertemente. ¿Se pueden esperar cambios en el par con respecto a lo que se estimaba antes?

Este movimiento del euro-dólar es muy sorprendente. No me lo esperaba en absoluto. El primer impulso del par lo vimos la semana pasada con el BCE. Creo que había mucha especulación abierta y muchas posiciones cortas sobre el euro que se cerraron de golpe y se produjo ese bandazo alcista. Fue el motivo por el que las bolsas se desinflaron. Cerraron muy lejos de los máximos alcanzados el pasado jueves e incluso algunos como la bolsa alemana, con claras caídas. Después de las declaraciones de la Fed volvió a tener un impulso alcista. Lo primero es que no me parece muy razonable que después de las declaraciones de Draghi el euro se apreciara, y por otro lado no me parece razonable que las palabras de las Reserva Federal provoque una apreciación del dólar. Hace unas semanas el mercado jugaba con que incluso la Reserva Federal no subiera los tipos de interés este año ante este enfriamiento económico que se percibía. Hace unos días los futuros sobre fondos federales apuntaban que lo más probable es que hubiera solo una subida de tipos a finales de año. Siempre que hemos tenido el par por encima de 1,13, hasta en ocho ocasiones, no ha tardado en caer. Creo que no vamos a tardar en caer de este nivel. El 1,13 no es sostenible.

El foco de la actualidad sigue puesto en el petróleo después de superar los 40 dólares. Hemos visto un rebote bastante fuerte desde los niveles mínimos.  ¿En qué rango se puede mover el petróleo?

Va a haber una reunión de los países productores, pero eso no significa que se vaya a recortar la producción. Creo que a lo máximo que podemos aspirar es a que se extienda el acuerdo de congelación que alcanzaron cuatro países hace unas semanas y que a ese acuerdo se sumen algunos otros.   Pienso que nos estamos estabilizando en esta zona de los 40 dólares y eso es bueno para las bolsas. Esa zona no provoca esos temores que recibían los mercados cuando el petróleo estaba por debajo de los 30 dólares. En la medida que estemos estabilizados sobre estos niveles son buenas noticias para las bolsas. Ahora mismo en el corto plazo el petróleo está empezando a dejar de ser el principal catalizador del mercado y ahora mismo es el euro-dólar. No es casualidad que los mínimos de febrero coincidan con los máximos del euro-dólar. El par no hace tanto ruido, pero  es un catalizador muy importante y en las últimas horas no ha dado muy buenas noticias.

¿Qué se pueden esperar para los mercados europeos después de, precisamente, esas medidas tomadas por Mario Draghi?

En general 2016 para mí va a ser un año de mucha volatilidad y de correcciones fuertes. La estrategia de comprar y mantener no me parece la más adecuada en este momento. Creo que hay dinamizar la cartera y hacer varias entradas y salidas según aparezcan las posibilidades. Ahora mismo estamos rebotando con un 17% cerca de los  mínimos anuales. Las caídas que tuvimos hasta el 11 de febrero fueron excesivas, nos estamos reponiendo de ellas y en el corto plazo creo que las bolsas siguen contando con buenas cartas. Lo que anunció Draghi es bueno para el sector bancario, sobre todo las nuevas TLTRO. No es la panacea, pero ayudará mucho a las refinanciaciones y a las nuevas emisiones de COCOS que los bancos necesitan hacer para reforzar su capital. Tenemos también el tema de yuan, que ha eliminado sus pérdidas respecto al dólar en todo 2016 y ahora mismo estamos en máximos del yuan frente al dólar desde diciembre de 2015. Es muy buena noticia que el yuan permanezca estable. En definitiva tenemos argumentos para que prosiga el rebote en los mercados. Nos falta en Europa el DAX alemán se consolide por encima de los 10.000 puntos. Falta que el DAX consiga cerrar por encima de ese nivel para volver a mejorar en Europa.

¿En este entorno por qué acciones se puede apostar en el mercado español?

Creo que hay valor en algunas constructoras como Sacyr. También veo valor en las empresas de las energías renovables. En Cie Automotive. También en Mediastet y Atresmedia. Eligiendo valores interesantes y dinamizando la cartera.

¿El oro puede ser refugio?

No creo que los mercados vayan a mantener un apetito por los activos refugio de manera ininterrumpida y prolongada. A mí el oro me parece más un activo para especular con él más que para mantener una posición abierta a largo plazo.