Tras subir más de un 130% desde el día 1 de enero, la compañía de vídeo en streaming se podría haber quedado sin oxígeno, tal y como demuestra que su cotización ha alcanzado ya al precio objetivo.
Netflix está que se sale (de los gráficos, claro). En un ejercicio en el que la bolsa estadounidense se ha caracterizado por una evolución anémica, la empresa está disparada y muy cerca de sus máximos históricos –al cierre de esta edición-. De hecho, en estos momentos, se trata de la empresa que mejor se ha comportado en todo el Nasdaq.

Todo comenzó en 1997 en California cuando Marc Randolph y Wilmot Reed Hastings tuvieron una de esas ideas que todos pensamos que podría haber sido nuestra, pero que nunca se nos pasa por la cabeza. Los dos socios pusieron en marcha un videoclub que recibía las peticiones a través de internet y que te enviaba los DVD a casa. En la actualidad esa línea de negocio sigue viva y genera alrededor de un 24% de sus ventas totales.

Y eso gracias a que la alta penetración de internet en los hogares estadounidenses y de más de 50 países del mundo permite el desarrollo de un negocio que se dedica a facilitar el acceso de películas y serie en streaming a través del pago de una tasa mensual.

Lo dicen en la propia compañía: Netflix se ha convertido ya en casi un commodity en muchos hogares de Estados Unidos y sólo en el primer trimestre del ejercicio se consumieron más de 10.000 millones de horas visualizadas en todo el mundo.

En el segundo trimestre del año la empresa ha obtenido un beneficio por acción de 6 centavos por título, un 50% más de lo que esperaba y unas ventas de 1.640 millones de dólares, en línea con las estimaciones.

Lo que más ha gustado a los analistas es el crecimiento de suscriptores. En concreto, ha captado a 3,28 millones de nuevas cuentas; alrededor de 1 millón más de lo que se esperaba. Esta mejora se ha producido fundamentalmente por la expansión internacional de la compañía que este mismo año llegará a mercados como a España. Netflix tiene un total de 65,5 millones de clientes, y alrededor de 42 están dentro de Estados Unidos.


Una de las principales obsesiones de la compañía es crecer internacionalmente aunque en ocasiones eso le pase factura en sus cuentas.

Pero eso no ha sido óbice para que los inversores sientan una auténtica veneración por la empresa. Más después que la empresa pusiera en marcha un Split.

En estos momentos, el 57% de los analistas que siguen el valor recomiendan comprar las acciones de la compañía, el 32% mantener y el 11%, vender.

Los Indicadores Premium de Estrategias de Inversión sitúan a la compañía en fase de consolidación al otorgarle una puntuación de 7 en una escala que va del 0 al 10.

Indicador técnico de Netflix


Estos indicadores prevén que a medio plazo su tendencia sea bajista, y que la volatilidad tanto a corto como a medio plazo sea creciente. Hay que recordar que la compañía sube alrededor de un 130% desde que comenzó el ejercicio.

La empresa apostó hace unos años por producir sus propias series en un intento por acotar los costes y controlar un contenido propio y exclusivo. Lo ha hecho con programas como “House of Cards” o “Orange is the new Black”, dos productos que han triunfado entre los telespectadores estadounidenses.

Precisamente este tipo de iniciativas es lo que ha permitido que los márgenes de la empresa sigan creciendo; y eso es algo que gusta mucho a los analistas. Por eso ellos mismos ya han anunciados que crearán más series propias en los próximos años.

A pesar de que la subida de la empresa en bolsa, la mayor parte de los analistas aconsejan comprar sus acciones. En concreto, un 57% de los expertos que siguen el valor están a favor de aumentar posiciones.

Por el contrario, sólo un 11% apuesta por vender acciones de la misma y un 32% apuesta por mantener sus títulos.

El consenso le da un precio objetivo de 109,23 dólares por título; una cifra que en línea con su cotización actual.

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