Existe un consenso generalizado acerca de que Grecia y sus acreedores serán capaces de firmar un acuerdo de mínimos que no llevará al país a la quiebra este viernes. También lo hay en relación a su repercusión negativa sobre los mercados, lo que hace pensar en días plagados de volatilidad. 


El 5 de junio es el día D. El día en el que el país heleno deberá hacer frente al pago de los primeros 300 millones de euros que le prestara el Fondo Monetario Internacional, en principio, el inevitable puesto que queda hablar de lo debido al Banco Central Europeo y a los países de la Unión Europea.

El primer escollo se salvó el pasado 12 de mayo, no sin volatilidad en las bolsas dado que parecen aficionados a adoptar acuerdos el último minuto. Y a partir de este viernes arranca un calendario en el que, si hablamos del FMI, se irán sucediendo pagos: el 12 de junio debería devolver otros 400 millones de euros, cuatro días más tarde otros 600 millones, el 19 de junio 400 más y así hasta el 13 de julio, día en que la cuantía asciende a 500 millones. Las partes parecen estar estudiando la posibilidad -bien vista teóricamente por el Gobierno de Alexis Tsipras- de devolver todos los pagos, excluyendo el correspondiente a julio, el día 19. “La primera opción es darles aire y pulmón financiero que será una patada hacia adelante. En verano tienen vencimientos por casi 6.000 millones de euros en verano y la negociación seria vendrá a finales de año cuando otra vez tendremos burbuja de rumores, de desmentidos…”, asegura Víctor Peiro, director de Análisis de Beka Finance.

Escenarios para Grecia


Sin embargo, la solución no es tan sencilla. En resumen, los acreedores quieren cobrar lo adeudado a costa de un país en la ruina.Insisten en una austeridad incluso mayor para este año y más adelante –enfoque que impediría la recuperación, obstruiría el crecimiento, agravaría el ciclo deuda-deflación, y al final erosionaría la disponibilidad y capacidad de Grecia para aplicar el programa de reforma que el país necesita con tanta urgencia. Nuestro gobierno no puede aceptar –y no aceptará– un remedio que mostró durante más de cinco años ser peor que la enfermedad”, reconoce Gisela Turazzini, cofundadora de Blackbird, parafraseando al ahora apartado ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis.

“Grecia tiene el derecho a juntar todos los pagos en uno solo a final de mes, para lo cual el FMI sólo necesitaría ser informado”, afirman los expertos de Deutsche Bank. “A menos que haya un acuerdo para ese momento, no habría tiempo para convocar un referéndum que diera salida al pago, en este caso, al BCE en el mes de julio. Si no se produce una prorrogación del ELA este mes, Draghi se verá obligado a adoptar una posición mucho más dura sobre la liquidez facilitada a Grecia”. Los analistas de la casa germana hablan de uno de los escenarios posibles, más allá de que se alcanzara un acuerdo de mínimos esta semana, y por encima de considerar una salida del euro que nadie quiere.

De alguna manera, tiene que haber quitas. Van a apretar hasta el último segundo a Grecia concediendo una ayuda parcial”, sostiene Rafael Ojeda, analista independiente. En caso contrario, esto es, bajo la hipótesis de cerrar el grifo de liquidez al país el resultado es directamente un ‘corralito’, control de capitales, una mayor salida de inversiones extranjeras y una situación crítica para la población del país.

Tras la reunión del Banco Central Europeo celebrada este miércoles, la postura del organismo resulta obvia. Su presidente, Mario Draghi, habla de un ‘acuerdo más fuerte’ para salvar la situación. Y esto, traducido, significa un mayor compromiso del Gobierno heleno tanto con las reformas como con las devoluciones de los pagos a la Troika. “Grecia se pone a sí misma pocas condiciones y la eurozona estaría conforme en rebajar un 30% las exigencias de reformas y a cambio dejar a Grecia gestionar el dinero para gastos corrientes. Esto durará mucho tiempo”, asegura Cárpatos, que tiene muy claro que lo que se está negociando en estos momentos “es un tercer rescate”, si no “algo peor”.

Con las posturas enconadas, sólo queda pensar en que alguien cederá a sabiendas de que la postura, teóricamente ‘inamovible’, de los griegos está justificada en sus pobres finanzas nacionales.


REPERCUSIÓN EN BOLSA
Nos decía Ramón Morell, responsable de ETX Capital, que “por desgracia” la “tragicomedia” griega estaba lejos de terminar y, mientras tanto, “afectará a las bolsas”.

Pero, ¿qué supone eso para los mercados de renta variable? Podríamos ir a buscar los 10.900 del Ibex, aunque será el típico movimiento intradiario y rápidamente nos iremos a niveles de 12.000 puntos”, asegura José Lizán, gestor de SICAVs de Auriga.

“Seamos realistas: lo que se está negociando en Grecia es un parche, para nada se está negociando resolver definitivamente el problema de Grecia y en cuatro días estaremos igual”, reconoce José Luis Cárpatos, analista independiente y colaborador de Estrategias de inversión.

En esa misma línea, Miguel Méndez, director de Big Deal Capital, confía en el pago este viernes o, al menos, en un acuerdo. Eso llevaría al mercado a asistir a un rebote. “Los 11.470 es el nivel que habría que vigilar. Ahora bien, en el largo plazo creemos que tanto Dax como Ibex van a perder los 11.000 puntos”, concluye.

El analista habla de valores refugio a los que “irá el dinero” en caso de volatilidad extrema en el mercado y estos no son otros que acciones tan defensivas como BME, Inditex, Grifols o Dia. Otra opción, demasiado prematura para Lizán, es que se produzca un trasvase de dinero de renta variable a renta fija una vez que el Bund alemán ha disparado literalmente su rentabilidad en la última semana, mala señal para los calmados, y bonos periféricos como el español y el italiano cotizan ya una yield superior al 2%.


BENDITA HEMEROTECA
¿De dónde venimos? En el año 2009 Grecia reconoció un nivel de déficit cuatro veces superior al ‘permitido’ por la eurozona. A su rescate acudieron en aquel momento el BCE y el FMI con 240.000 millones de euros bajo el brazo, además de otros 100.000 millones de bonos privados que fueron condonados. En 2013, el país recibió una vez más ayuda internacional para poder hacer frente a sus pagos con una deuda que superada el 170% de su economía. Las recientes elecciones celebradas en Grecia que dieron la victoria al partido Syriza fue la gota que alteró a unos acreedores ya de por sí expectantes.

No hay un solo euro en toda Grecia. Todo eso hay que reponerlo bajo un sistema fiscal totalmente ineficiente, mal dotado estructuralmente y con un clima de miedo en la economía griega. Está provocando una fuga de depósitos continua y esto no se arregla así como así. Lo malo es que esto nos condena al jaleo eterno no Grecia”, concluye Cárpatos.