Las reuniones del Eurogroupo y Grecia parecen más un regateo; un combate a mala cara entre dos socios que no quieren dar su brazo a torcer. Aunque los expertos creen que al final la sangre no llegará al río, lo cierto es que la solución no sólo no es fácil, sino que podría llegar demasiado tarde.
Algunos medios de comunicación afirmaban a finales de la semana pasada que el ministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis, estaría tensando tanto la cuerda, que algunos miembros del Eurogrupo lo habrían llamado jugador, novato e irresponsable por poner, en su opinión, a su país al borde del abismo.

Con una táctica muy parecida al de un comerciante árabe pidiendo clemencia al cliente, Varoufakis ha llegado a decir que el proceso para conseguir un nuevo acuerdo será muy difícil, pero cree que al final se va a encontrar una solución. Y alerta de que el coste de no encontrar una solución podría ser muy grave para Grecia y la eurozona. A pesar de todo, el mandatario sigue sin querer comprometerse a llevar a cabo reformas en un país que lleva demasiados años de sufrimiento. La situación no parece fácil.

Nada nuevo, simplemente la situación parece que está llegando demasiado lejos. Es más, algunos miembros del BCE creen que habría que dejar de suministrar ayuda ELA a un país que sin el dinero externo está condenado al default.

La situación se parece cada vez más a la final de Winbledon entre Roger Federer y Rafael Nadal. El partido fue agónico, duró cinco horas y muy, muy igualado. Todo el mundo tenía claro que al final llegaría el final y habría un ganador. El asunto griego es parecido, solo que de repetido carece ya de emoción. Los expertos de Bank of America Merrill Lynch hablan ya de Grexhaustion, en clara referencia a deja vu que parece emanar al final de cada reunión entre el país y sus acreedores.

Estos analistas consideran que, en cualquier caso, no deberíamos hablar de un resultado de dos vías: salir, o mantenerse en la zona euro. Creen que podríamos hablar de un par de escenarios más que podrían entretenernos durante un par de meses más. En opinión de estos expertos si se produce una solución a tiempo para la economía del país podría producirse a mediados de mayo o a finales de junio. Esta última fecha sería la que estarían manejando en la administración griega, aseguran en BofA Merrill Lynch.

Recuerdan que “siempre hay una fecha límite después de que se haya pasado la fecha límite”. En cualquier caso recuerdan que de esta situación, por el momento, ya hay una víctima, la economía griega. Y afirman que la economía se ha oscurecido mucho, aunque podría ir a peor.

Los analistas consideran que podríamos hablar de situaciones intermedias para mediados del verano si Grecia y los acreedores no llegan a un acuerdo. Los griegos podrían “usar parte del efectivo que tienen en caja del segundo rescate si deja de pagar al FMI.

1- Grecia podría pagar su deuda y financiar sus gastos a través de algún instrumento parecido a las letras de cambio. Según esta firma, a finales de mayo al país le será difícil pagar a sus funcionarios y hacer frente a sus gastos. El uso de letras podría ser una situación temporal que podría ser vista por algunos como el paso previo a la vuelta al dracma. Eso sí, “este escenario sería solo realista como algo temporal que mantendría funcionando el sistema mientras que continúan las negociaciones con la zona euro”.

2- Grecia deja de pagar pero el BCE no suspende la línea de financiación ELA. Se preguntan en la firma si el dejar de pagar la deuda implicaría la suspensión del ELA., aunque creen que la autoridad monetaria europea tendría mucho que decir en este caso.

“¿Debería la UE aceptar una situación acomodaticia para los griegos o llevarlos hasta un extremo en el que Syriza se vea obligada a aceptar las reformas?” Eso es lo que se preguntan en la entidad. Creen que la firma que los griegos podrían culpar a los europeos por llevar al país a esa catástrofe, aunque al final las aguas llegarían a su cauce.

Pero, ¿y si no llegan?

Los analistas de Barclays, por su parte, han acudido a la historia más reciente para preguntarse cómo podríamos proteger nuestras carteras de una catástrofe como la salida de Grecia de una crisis.

Para ello se han apoyado en la evolución de la bolsa, los bonos, la prima de riesgo y los CDS de España durante 2011 y 2012, cuando los titulares no hablaban del Grexit, sino de la salida de nuestro país de la zona euro. Recuerdan, además, el mal comportamiento del sector financiero español por la fuerte presencia de bonos soberanos en las carteras de las entidades financieras del país.

activos españoles


Para estos analistas, como para la mayor parte de los analistas, todo acabó con las palabras de Draghi de “haré todo lo necesario” para evitar esta situación.

Dicen en Barclays que “parece poco probable que una salida de Grecia vaya a desencadenar un temor a una crisis financiera sistémica debido, entre otras cosas, a las fuertes provisiones de los bancos en estos momentos. Algunos de los sistemas europeos como el OMT podrían, además, ayudar a financiarlas.

En su opinión “la deuda periférica de mayor duración, el crédito bancario, las acciones de bancos europeos y el euro, serían la mejor forma de proteger nuestra cartera contra el riesgo de contagio de una crisis provocada por la salida de Grecia del euro.

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