Se habla del tema, pero de forma velada. Tanto que parece no pasa nada. Sin embargo, si se analiza con detenimiento lo que está ocurriendo en China nos trae reminiscencias del pasado no tan lejano.
 Lo que acaba de pasar en el país asiático hace menos de un mes tiene similitudes con la quiebra de aquel fondo de BNP Paribas que invertía en subprime y que en agosto de 2007, encendió la mecha de la mayor crisis financiera de la historia.

Los resultados de aquel default seguimos sufriéndolos hoy en las carnes de las economías de la mayor parte de los países desarrollados. Aquella crisis, la de las subprimes, se conjuró como una tormenta perfecta. Se dieron todas las condiciones para que sus efectos fueran calando en todo el sistema hasta que un año y un mes después nos levantábamos con la noticia de que lo imposible había ocurrido. Uno de esos bancos demasiado grandes para caer lo había hecho. Lehman Brothers había quebrado y lo demás es demasiado conocido como para volver a contarlo.

¿Y si todo eso pudiera volver a ocurrir? ¿Y si fuera en China esta vez? El pasado mes de enero la posibilidad de que un vehículo de inversión del Industrial & Comercial Bank of China (ICBC) declarara el default sobrevoló los mercados por unos días.

sectores chinos


En el año 2010 el “China Credit Trust” emitía un producto llamado “Credit Equals Gold No 1
” que se comercializaba a través del ICBC. Ese vehículo había captado alrededor de 370 millones de euros que se invertían en la minera “Zhenfu Fu Energy Group” unos meses antes. Un sector –el de la minería- que no pasa, precisamente, por su mejor momento. Ahora la empresa minera se ha declarado en quiebra dejando una deuda de 700 millones de euros y activos por menos de 60 millones de euros.

Por el momento se trata de cifras asumibles, más si el Estado decide impedir el default. Pero, ¿está preparado el sistema chino como para hacer frente a un brote masivo de quiebras? (Ver: primer default de un bono en China)

Antes de nada habría que explicar que gran parte de estos vehículos de inversión se mueven dentro de lo que se ha denominado por la industria financiera como “shadow banking” o –sistema financiero en la sombra-. Realmente se trata de un sistema al margen que escapa a la regulación de los bancos centrales u otros organismos. Suelen ser hedge funds, vehículos de inversión estructurados….

El problema en China es que la magnitud del shadow banking ha alcanzado niveles muy importantes. Según los analistas de JP Morgan a finales de 2012 suponía un 70% de su PIB desde el 46% en 2010. “En el 2013 continuaba su rápido crecimiento y en septiembre del año pasado calculábamos que llegaba al 84% del PIB”, explican estos expertos.

Hasta ahora, la ausencia de impagos contribuía a que este tipo de vehículos poco regulados mantuviese los fuertes. “Cuando se produzcan impagos, no sabemos qué tipo de reacción tendrá el mercado de crédito en China, con el potencial de convertirse en una crisis muy seria”, aseguran los expertos de JP Morgan.

De hecho, los analistas afirman que “lo más probable es que en los próximos meses, la desaceleración del crecimiento en China lleve a que finalmente alguno de estos préstamos en el shadow banking haga default. Lo importante es saber qué pasará cuando lleguen esos impagos y el nivel de contagio y crisis de crédito que pueda producirse. El gobierno podrá evitar algún default, pero eso sólo retrasaría o incluso amplificaría el problema para el medio plazo”, apuntan en la firma.

La economía China

Sin embargo el sistema no está en la mejor forma y eso preocupa –independientemente de los problemas financieros-. China crecerá en 2014 alrededor de un 7,5%, muy por debajo de las tasas de dos dígitos que le han caracterizado en los últimos.

En los últimos diez años la evolución de China ha sido especialmente espectacular. Ha pasado de ser un 5% del PIB global en el 2003 a un 14% en el 2013.

En la actualidad, el país es ya la segunda economía del mundo, tras haber superado a Japón en 2009 y hace apenas unas semanas sobrepasó a Estados Unidos como primera potencia del comercio a nivel global.

Poner en orden el sistema

En el ámbito financiero China se enfrenta a varios retos. Por una parte controlar el shadow banking y por otro frenar el crecimiento del crédito en algunos sectores para evitar la formación de burbujas. Sin embargo, los economistas señalan que, precisamente, la banca en la sombra sigue financiando principalmente estos sectores que más preocupan.

¿Y si no es un problema y es una oportunidad?

En Citi consideran que las reformas del sector servirán para llevar disciplina y mejorar la eficiencia en la concesión de créditos. “Aunque algunos creen que los impagos en el shadow banking podrían desencadenar un ajuste en la economía y los mercados. Sin embargo, se trata de un escenario de pánico de corto plazo que permitirá sacar del sistema algunas instituciones y algunos activos incompetentes”, afirman en Citi.

Los analistas de la firma creen que las autoridades están muy determinadas en conseguir que el crecimiento de China supere el 7% y se evite cualquier riesgo sistémico. “La cuestión restante será desvelar si la crisis financiera puede ser evitada o postpuesta”, afirman los analistas del banco de inversión.

Ellos proponen que las autoridades tomen medidas antes de que se produzca la crisis y apuntan que los defaults se producirán en 2014, aunque podrían ser muy aisladas.

Todo esto está provocando que los analistas comiencen a afinar las herramientas que los avisan de los riesgos. En Goldman Sachs, por ejemplo, han visto cómo en las últimas semanas las posibilidades de que las cosas vayan mal en China han aumentado, aunque los riesgos siguen por debajo de otras zonas.

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