El segundo hombre más rico del mundo lleva en sus venas sangre de comerciantes. Su padre era un empresario libanés que dejó en su hijo la impronta de los negocios.

La página web en la que Carlos Slim desgrana los negocios de su conglomerado empresarial termina con los diez principios que manejan la estrategia de inversión del multimillonario mexicano. El magnate explica que la mayoría de ellos proceden de las enseñanzas de su padre, Julián Slim Haddad. A vista de los resultados, está claro que el empresario los ha seguido a pies juntillas y que eso le ha permitido colocarse como uno de los hombres más poderosos del mundo.

El decálogo de Slim es muy claro:

1- Preferir estructuras simples, organizaciones con niveles jerárquicos mínimos, flexibilidad y rapidez en la toma de decisiones.
2- Mantener la austeridad en tiempos de vacas gordas fortalece, capitaliza y acelera el desarrollo de la empresa.
3- Permanecer siempre activo e incansable en lo que se refiera a la modernización, simplificación y mejoría de los procesos productivos. Busque aumentar la productividad y competitividad, reducir los gastos y los costes, guiándose por las mejores referencias mundiales.
4- La empresa no debe limitarse nunca a los parámetros del propietario o del administrador.
5- No hay un objetivo que no podamos alcanzar si trabajamos unidos, con claridad en los objetivos y conociendo las herramientas disponibles.
6- El dinero que sale de la empresa, se evapora y por eso se reinvierte.
7- La creatividad se aplica no solo a los negocios, pero también a la solución de muchos de los problemas de nuestros países.
8- El optimismo firme y paciente siempre rinde frutos.
9- Todos los tiempos son buenos para quienes saben trabajar y tienen como hacerlo.
10- Nuestra premisa es de aquí, nada de lleva. El empresario es un generador de riqueza que la administra temporalmente

Este último, al parecer es el principio del decálogo que más identifica al propio Carlos Slim, o eso es lo que él dice.
A sus 75 años, los cumplirá el día 28 de enero, Slim es propietario de un conglomerado de empresas en las que destacan compañías como América Móvil, Telmex, Grupo Carso, Inbursa e Ideal.

Es decir, los tentáculos de Slim están extendidos por la mayor parte de sectores económicos de toda América Latina, aunque en los últimos días ha conseguido hacer lo que muy pocas personas de este mundo han conseguido, o soñado. El magnate se ha convertido en el primer accionista de uno de los medios de comunicación más influyentes del mundo, The New York Times. En 2009 le hizo un préstamos de 250 millones de dólares. En épocas de vacas flacas para la publicidad, hoy el periódico de periódicos ha permitido que un empresario extranjero se haga con un 17% de su capital por unos 100 millones de dólares.

Ese mismo día, Carlos Slim se convierte también en miembro del consejero de administración de FCC, la constructora de las Koplowitz.

El multimillonario mexicano, que es padre de seis hijos y uno de los mayores coleccionistas privados de esculturas de Rodin, está centrado desde hace varios años en dar el salto a Europa.

En España tiene inversiones por un importe de unos 1.500 millones de euros; calderilla para un hombre cuya fortuna se calcula (por Forbes) en unos 73.000 millones de dólares. Además de la constructora tiene participaciones de
CaixBank y Prisa, por ejemplo.

Sin embargo hace algo más de un año se frustró la que hubiera sido una de las principales operaciones en Europa, la entrada en la operadora holandesa KPN. Y se vino abajo cuando Telefónica compró una de las filiales de la compañía, E-Plus. Desde ese momento la mayor parte de los analistas viene avanzando la proximidad de una gran operación, sobre todo en el campo de las telecomunicaciones.