Desde hace años lo más común para todos aquellos que necesitaban financiación, era hacerlo a través de la banca. Esto es debido a que no se habían desarrollado nuevas alternativas de financiación como las que se vienen implantando en el mercado actual.

Existen diferentes problemas al financiarse únicamente de una única fuente de financiación, los bancos, y por otro lado, la revolución tecnológica ofrece diferentes ventajas para la financiación que las empresas pueden aprovechar.

Gracias a esa innovación tecnológica y a su implantación en el sector financiero, se están potenciando nuevas fuentes de financiación gracias a las plataformas denominadas Fintech y en concreto, nos referimos a los verticales de crowdlending (préstamos) o equity crowdfunding (inversión en capital).

Pero vamos a analizar primero como estaba la situación antes de estas plataformas llegaran al mercado español.

Precedentes a las alternativas de financiación

Si nos remontamos a la década de los 80-90 o incluso más atrás, las empresas acostumbraban a financiarse a través de préstamos o créditos concedidos exclusivamente por los bancos. Esto se traduce en un enorme riesgo, ya que cualquier fallo que sucediera en el sector bancario acarrearía grandes consecuencias. Este hecho se ha visto reflejado a raíz de la crisis sufrida recientemente en España, donde el sector bancario cerró el grifo a la financiación y miles y miles de empresas han sufrido la falta de abastecimiento financiero.

Lawrence H. Summers, economista estadounidense y, entre otros cargos, presidente emérito de la universidad de Harvard indica que “ya es tiempo para la reflexión sobre la renovación del sistema financiero y la creación de un sistema que funcione y sea más viable para los ahorradores y prestatarios, y que, trabaje más para el beneficio de la economía”.

Las plataformas de crowdlending como alternativa real de financiación

En España ya son una realidad las plataformas de crowdlending que ofrecen alternativas de financiación. Estas plataformas, gracias a la tecnología, ofrecen financiación en forma de préstamos a empresas y particulares. Por lo tanto, se sitúan como otro actor a tener en cuenta a la hora de solicitar financiación y no depender exclusivamente de un único proveedor, la banca. De esta manera se consiguen diversificar las fuentes de financiación, tan importante para una economía y para la propia empresa solicitante.

Existen plataformas de crowdlending como MytripleA que permiten gestionar préstamos a empresas que son fondeados por otras empresas o inversores particulares, por tanto en este tipo de préstamos son inversores particulares los que prestan su dinero a una empresa a cambio una rentabilidad. Gracias a este método se generan beneficios para ambas partes.

De nuevo Lawrence H. Summers aboga por la idoneidad del momento para que se dé el éxito de esto, es decir, Lawrence expone que “esto es un momento extraordinario y potencial de innovación tecnológica de la información” y que “si podemos tener más capacidad de recuperación del suministro básico de crédito a través de una mayor diversidad, podemos tener un sistema financiero más estable” debiéndose a que “la tecnología proporciona una experiencia mucho más satisfactoria para el consumidor”.

Cómo se consigue un préstamo por crowdlending

Las empresas solicitan financiación a través de la plataforma, aportan la documentación solicitada por ésta y una vez aprobada, los inversores comienzan a prestar su dinero hasta completar la cantidad solicitada. Una vez completada, la empresa obtiene el dinero en su cuenta corriente y los inversores comienzan a generar rentabilidad, recuperando su inversión y los intereses mes a mes a través de cuotas mensuales.

En el caso de MytripleA, las empresas o autónomos pueden conseguir un préstamo al 3,90% TAE gracias al aval de una Sociedad de Garantía Recíproca que hace su préstamo más atractivo en cuando a la seguridad ante los inversores participantes y por tanto, puede gozar de un mejor tipo de interés frente a otras alternativas, entre otras ventajas, como el no consumir CIRBE, no contratar productos adicionales (por tanto sin sufrir ese sobrecoste) o poder amortizar el préstamo de manera gratuita.