En el ecosistema emprendedor existe el mito de que una buena idea contada con un buen elevator pitch y un bonito PowerPoint es la clave para conseguir financiación. Muchos emprendedores dedican su tiempo a recorrer ferias, summits, conferencias y competiciones con la esperanza de que un gran inversor vea su pitch y se enamore del proyecto.

Es cierto que eventos como el BizBarcelona -que se celebra en la ciudad estos días- dan visibilidad a las start-ups y son una oportunidad de networking muy interesante, pero desmontemos el mito: los inversores ya no invierten en un PowerPoint, reconoce Marta Antúnez, directora general de Ulule en España

Por muy buena que sea la idea y mucho carisma que tenga el CEO al presentarla, los inversores quieren ver qué logros y qué resultados ha conseguido el emprendedor hasta la fecha para evaluar si el proyecto tiene tracción y posibilidades reales de crecer. Gracias a la metodología “Lean Startup”, los emprendedores pueden hacer realidad su proyecto sin necesidad de grandes inversiones. Crear, medir, aprender, pivotar… es la forma actual de montar negocios innovadores y validar una idea o un producto, ya que la mayoría de los inversores no invertirán en un proyecto si este no ha sido validado por sus clientes potenciales).

Hasta ahora, para crear una primera versión del producto (producto viable mínimo), la mayoría de emprendedores conseguían financiación de las conocidas como 3 F’s: Family, Friends and Fools. Pero esta colecta de fondos no siempre es fácil ni rápida; ¿Pasar un sombrero por la mesa el día de Navidad? No parece la mejor idea. Es por este motivo que cada vez más personas recurren al crowdfunding de recompensa para conseguir la financiación inicial necesaria para lanzar su producto. La financiación participativa permite al emprendedor crear una campaña en una plataforma online con una pasarela de pagos integrada para que sus familiares y amigos puedan contribuir en el proyecto (a cambio, estos reciben una recompensa que puede ser el mismo producto, un servicio o una experiencia relacionada). Pero no solo se limita a amigos y familiares, sino que también le permite validar su idea antre su comunidad, por pequeña que sea, y obtener feedback real del producto.

Además, gracias a una campaña de crowdfunding, el emprendedor puede comunicar su proyecto a través de sus redes sociales, llegar a los amigos de los amigos, que estos lo compartan con sus amigos y, así, dar a conocer el proyecto entre una gran cantidad de personas y, quién sabe, si captar la atención de influencers de su sector, blogs o medios de comunicación.

El crowdfunding no solo da al emprendedor esos fondos que necesita para lanzar su producto, ¡sino también validación de idea, difusión y clientes! Y esto es precisamente lo que buscan los inversores. En muchos casos, una campaña de crowdfunding de éxito es el primer paso antes de entrar en el mundo de la inversión. Así, que, consejo: la próxima vez que os encontréis con un inversor, explicarle que gracias a una campaña de crowdfunding ya tenéis un producto en el mercado, habéis vendido tantas unidades y tenéis una comunidad de tantos fans... Seguro que esto le convence más que un bonito PowerPoint.