Cotizar lo mínimo posible a la Seguridad Social siendo autónomo puede traer graves consecuencias llegado el momento de la jubilación. Por ello es importante planificarla para evitar sorpresas de última hora.

El Estatuto del Trabajador Autónomo lo define como “aquel que realiza de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica a título lucrativo”.

Actualmente en España existen 3.1 millones de autónomos según el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Ellos, a diferencia de los trabajadores por cuenta ajena, pueden escoger las bases de cotización decantándose –la mayoría de ellos- por cotizar lo mínimo posible a la Seguridad Social, algo que incide directamente en la pensión de jubilación que perciben en el futuro.

De esa forma, las pensiones medias de los autónomos son un 41% menos que la de los trabajadores del Régimen General.

Por lo tanto, en el caso de que deseen seguir manteniendo su nivel de vida previo a la jubilación, es recomendable que se complemente la pensión pública con algún producto de ahorro o de inversión,  pero también es de vital importancia que se lleve a cabo una buena planificación.

Wolfgang Kania, responsable de fondos de inversión y planes de pensiones financieros de Deutsche Bank España, ofrece cinco consejos para los autónomos:

Cuánto voy a necesitar durante mi jubilación

Uno de los aspectos que más preocupa a los autónomos los años previos a la jubilación es si durante esa etapa de su vida gozarán de tranquilidad al haber calculado cuánto necesitarán para ese momento.

Para llevar a cabo esa estimación será importante calcular si se continuarán haciendo aportaciones a la hipoteca, si los hijos se han emancipado o si existe algún préstamo que debamos liquidar.

Además de esto, es importante plantearse qué tipo de ritmo de vida se quiere llevar para calcular cuánto se necesitará al mes.

Huir de la cotización mínima

Multitud de autónomos elige la cotización mínima a la Seguridad Social, lo que provoca una menor pensión pública a la hora de la jubilación. En ese caso, es conveniente complementarla con un producto de ahorro o de lo contrario no contaremos con el dinero suficiente para poder pasar esta etapa de la vida de una forma tranquila.

Nunca es demasiado pronto

“Con aportaciones a partir de los 30 años, las posibilidades de conseguir un suplemento importante para la jubilación aumentan considerablemente con un esfuerzo mucho menor”, comenta Kania. “Añade que, un ahorrador que invierte 100 euros mensuales desde los 30 años puede llegar a acumular cerca de 120.000 euros. Si empieza a ahorrar 100 euros a partir de los 50 años, sólo habrá podido acumular cerca de 34.000 euros”.

Qué producto escoger para la jubilación

En el caso de que la cotización no haya sido suficiente, es más que recomendable escoger un producto de ahorro o de inversión para complementar la pensión de la Seguridad Social. El plan de pensiones tendrá que ver con la edad en la que se contrate, su perfil así como su situación.

No obstante, lo más usual es que cuando el horizonte de jubilación es lejano se opte por planes con más riesgo mientras que esta será más conservadora a medida que aumente la edad.

Cuánto aportar

Otra de los aspectos a tener en cuenta es ajustar el importe dependiendo de su situación laboral. “Lo ideal es empezar, a principios de la vida profesional, con pequeñas aportaciones periódicas de 50 o 100 euros mensuales. Si el autónomo se encuentra en una situación laboral cómoda, podrá aumentar este importe, y si está atravesando un momento complicado, podrá reducirlo”, explica Wolfgang Kania.