El Baltic Dry Index , calculado en Londres se refiere al precio de transporte de materias primas a través del mar.

Considera 23 rutas de navegación cubre el transporte de materias primas como el trigo y el hierro o el algodón.




Ayer cayó hasta un nuevo mínimo histórico reciente (niveles de 1986), por debajo del nivel que vimos tras el estallido de la Crisis.





¿Por qué el retroceso? Los analistas achacaron el descenso de ayer a la preocupación sobre China, tras la acumulación de datos negativos (desde el desplome de las importaciones en enero hasta la menor inflación en años) reciente.

Pero lo cierto es que la tendencia a la baja de los precios se mantiene desde hace meses, en niveles no lejos de los actuales desde 2012.



¿Exceso de capacidad o reducción de la demanda? La semana pasada la compañía Copenship se declaró en bancarrota en Dinamarca, reconociendo pérdidas en costes de transporte. La caída de los precios ha llevado a una parte importante del sector de transporte a trabajar con márgenes próximos a cero o negativos. Es cierto que los precios de las materias primas han caído con fuerza en los últimos meses, pero la demanda mundial ha seguido creciendo.



La construcción de navíos de transporte tarda hasta dos años en materializarse, lo que lleva a una oferta inelástica ante variaciones de la demanda. De la misma forma, el aumento de la oferta de buques en los últimos años anticipando una recuperación más fuerte de lo esperado de la demanda (que no se está materializando) también produce un descenso de los precios. En este sentido, es más bien la elevada capacidad y el exceso de oferta lo que tira a la baja los precios. Esto también lo estamos viendo en el mercado de materias primas, donde la elevada oferta y el menor crecimiento de la demanda impulsa a la baja los precios.



¿Pueden los precios a la baja ajustar el mercado? la IEA advertía hace unos días que la parálisis en la inversión en producción de crudo no garantizaba una recuperación de los precios a corto plazo, precisamente ante el exceso de la oferta actual. Algo similar podemos decir con respecto al transporte de mercancías.



El BDI ha sido (y es….también será) un indicador importante de actividad. El problema, como le ocurre a otros indicadores de tipo cualitativo, es que debe interpretarse de forma adecuada en un entorno de elevada incertidumbre. Y esto supone no valorarlo como un indicador adelantado en estos momentos cuando es un shock de oferta y no de demanda especialmente lo que impulsa a la baja los precios.

Con todo, naturalmente, siempre es importante vigilar su evolución.



José Luis Martínez Campuzano

Estratega de Citi en España