Los costes de construcción en edificación residencial subieron un 23,5% en 2021, frente al descenso del 3,8% que registraron en el año 2020, lo que sitúa el índice de precios pagados en 158,77 puntos, el máximo de toda la serie histórica.

La crisis de las materias primas, el encarecimiento de la energía y el transporte y la rotura de las cadenas de suministro son las principales causas de este alza en los precios, según explica la constructora ACR.

No obstante, y pese a la dificultad de hacer previsiones ante la incertidumbre de la situación geopolítica y de la evolución de la pandemia de Covid-19, se prevé que la estabilidad en precios podría llegar pasado el verano.

Por un lado, se espera que la energía vuelva a una situación de normalidad a finales del primer trimestre, al mismo tiempo que se prevé que la crisis inmobiliaria en China influya positivamente en la estabilidad de los costes de la construcción en todo el mundo, toda vez que se reduzca la demanda de los materiales.

Mientras tanto, se descarta cualquier bajada en los costes hasta que estas disfunciones desaparezcan al completo. "Si no se complica más el panorama internacional, esperaríamos que los precios de la energía se normalizasen a finales del primer trimestre y el suministro de materias primas en verano", señala el director general de ACR, Guillermo Jiménez.

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Antes del estallido de la pandemia, los precios ya marcaban máximos tras más de 13 trimestres consecutivos al alza, una tendencia que la pandemia paró en seco para, posteriormente, acrecentar este patrón de crecimiento.

La partida que más acusa las subidas es vidriería, con un incremento de precios que roza el 50% en 2021. A continuación, se sitúan la cimentación y la estructura de las nuevas obras, que actúan como indicador adelantado del resto de partidas, y que marcan un incremento del 33,9% y un 33,5%, respectivamente. Destacan también los crecimientos de precios en divisiones interiores (26,8%) y fachadas (18,1%).

CONSTRUCCIÓN INDUSTRIALIZADA

Este nivel de precios ha tenido un impacto en el margen de todos los agentes que intervienen en la cadena inmobiliaria, dilatando el proceso de contratación y la puesta en marcha de los nuevos proyectos, que ahora se analizan minuciosamente buscando vías de optimización que no repercutan en el precio final de la vivienda nueva.

En este contexto, ACR considera que la única forma de afrontar este escenario y tratar de que los precios no afecten a la viabilidad y rentabilidad de los proyectos y compañías del sector, es acelerar la transformación hacia un modelo de construcción más industrial.

"Además de ofrecer ventajas incuestionables, como un mayor control de costes y plazos de los proyectos, la construcción industrializada es mucho más respetuosa con el planeta, contempla mayores estándares de calidad y, sobre todo, ofrece condiciones laborales de seguridad, estabilidad y confort que son mucho más inclusivas y atractivas para un sector en el que escasea el talento cualificado", concluye Jiménez.