En un reciente informe el FMI recomendaba a los países asiáticos aumentar su integración económica, comercial, de forma que se hiciera más fácil (y racional) la integración financiera. Más allá de la banca, era importante que los mercados financieros de la zona fueran más profundos proporcionando con ello financiación suficiente a proyectos de inversión y al consumo imprescindibles para consolidar el cambio de modelo económico a corto plazo y aumentar el crecimiento potencial a medio y largo. No es una propuesta teórica o simplemente un buen deseo: estamos hablando de una zona que ha llegado a aportar más de la mitad del crecimiento mundial durante la crisis y puede mantener este papel de motor de crecimiento a medio plazo.


¿Cuestión de tiempo? Pero, ¿de cuánto tiempo hablamos? Ya sé que para las autoridades chinas lo importante no es tanto el tiempo empleado en la liberalización financiera y apertura de mercados como hacerlo de forma ordenada y adecuada. Pero, en situaciones de relativa debilidad económica y con enormes incertidumbres es importante liderar los cambios y no tanto sólo dejarse llevar por ellos.

Piensen por ejemplo en la integración financiera dentro del Euro. Se crea oficialmente en 1995 y comienza a circular en 1999. Y sólo hemos logrado poner las bases para una real integración financiera tras sufrir la mayor crisis de nuestra historia reciente. Hablando en pasado, aunque dejando muchas cuestiones abiertas aún para el futuro. Pero, ya hemos aprendido que siempre hay margen político en Europa si el Euro está en peligro. Y ahora además, con el ECB emplazado a defenderlo.

Pero, ¿hasta qué punto es correcto identificar la integración financiera con la supervisión única? Eso es lo que muchos pretenden, aunque la realidad no es tan simple. Pensemos por ejemplo que el peso del crédito bancario sobre el PIB conjunto de la eurozona es de 170 % frente a apenas un 40 % en USA; pero en Estados Unidos el mercado de renta fija supone el 40 % del PIB y la capitalización bursátil es superior al 100% del PIB. Estas cifras superan con mucho a las que vemos en la Eurozona. Considerando todos estos datos, ¿no sería también apropiada una recomendación en la zona EUR como la que ha hecho el FMI para los países asiáticos? Los objetivos desde luego serían los mismos: mayor fuentes de financiación y mayor profundidad de las mismas.

¿Cómo hacerlo? La Comisión Europea ha planteado tres objetivos a cumplir para mejorar la integración de los mercados financieros europeos. Desde mejorar su acceso, para las pequeñas empresas y actividad. Además, diversificar las fuentes de financiación. Y por último, mejorar la eficiencia en su funcionamiento. Aquí hablamos de intermediarios, fiscalidad, transparencia y uniformidad legislativa. Aunque este último punto también puede considerarse en los dos objetivos iniciales. No, no es nada fácil. Pero, ya saben, en Europa todo va lentamente. Esperemos que entre medias no nos surja una nueva Crisis. Aunque esto nos obligue a acelerarlo todo.


José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España