Bruno Crastes, el consejero delegado de la gestora francesa H2O, no es optimista. En su opinión, el mercado se enfrentará a una crisis para la que los inversores no están preparados.

Casi diez años después de que estallara la crisis de Lehman Brothers en 2008, el mundo financiero sigue sufriendo las consecuencias de aquella explosión. En opinión del consejero delegado de H2O, Bruno Crastes, la actuación de los bancos centrales y su batería de medidas no convencionales logró salvar a los inversores de lo que él define como una “crisis de deflación”. Sin embargo, el aumento de la regulación para evitar que se vuelvan a producir situaciones como las vividas en aquel momento “ha acostumbrado a los mercados a vivir en un mundo deflacionario. Si no, ¿cómo se puede explicar que los inversores comprar bonos con rentabilidades negativas si todos pensamos que la inflación va a subir?”, se preguntaba el experto durante una presentación en Madrid.

En su opinión, estamos en un escenario reflacionario para los bonos, aunque los problemas tomarán tiempo, dependiendo del ciclo en el que se encuentren los diferentes bancos centrales. Tardará menos en Estados Unidos, donde la normalización de las políticas de la FED ya comenzó en 2013 y algo más en Europa, donde se comenzó con retraso.

Crastes cree que los inversores, sobre todo los minoristas, se han acostumbrado a las bajas rentabilidades típicas de una situación deflacionaria. Considera que en esos momentos, los retornos muy bajos o negativos podían tolerarse, aunque no será así cuando los tipos suban. Sin embargo, el experto cree que los inversores viven ahora en un estado de complacencia que ha definido como “el síndrome de la rana hervida”.

 

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Se refiere a esa situación en la que un anfibio que entra en una cacuela que se pone al fuego irá tolerando el calor hasta que muera hervida. No sucedería así si entrara en la cazuela con el agua hirviendo, ya que saltaría.

Crastes afirma que en estos momentos “los inversores no están preparados para la inflación. La crisis son muy peligrosas y los inversores llevan muy a gusto con resntabilidades negativas reales en los últimos cinco años. No sienten el calor como la rana en la cazuela”. Reitera que “todo empezó en 2013 con el ‘Taper tantrum’ de la FED. Llevan cuatro años nadado en la cazuela y la situación no está bien. En Europa la situación es menos mala, pero va a empezar a ahora”.

El CEO de H2O hace referencia a la evolución que se espera en las políticas del BCE que podría acabar con las compras de activos QE este mismo año. “Mario Drahi nos ha dicho que la fiesta se ha acabado. Aunque no significa que nos vaya a echar de casa, lo que va a hacer es bajar la música. La FED ya está haciendo lo mismo”, ha alertado el experto.

 

Bruno Crastes