Cambio de sentimiento Según las últimas encuestas, la brecha se ha reducido en los últimos meses a favor de que Gran Bretaña abandone la UE. El sondeo actual sugiere que alrededor del 44% de los votantes apoyará la permanencia en la UE, frente a un 42% que yacen en el campo que se inclina por la “salida”, lo que deja una proporción significativa de indecisos.
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha cometido un error de política. Después de subir los intereses por primera vez en nueve años, la Fed se ha abstenido de nuevos incrementos en 2016, exasperando el ánimo de los participantes de mercado. Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo (BCE) anunció una mayor flexibilización de su política monetaria, incluyendo la ampliación de los tipos de activos que compra en el mercado. La divergencia es desafiante.
La reciente ambigüedad mostrada por la Reserva Federal generará una mayor volatilidad en el mercado de divisas – en particular en lo referente al dólar – en próximos meses. En este entorno, la FED se arriesga a superar sus objetivos inflacionarios y realizar una política monetaria más restrictiva en 2017, con lo que el dólar puede no haber marcado el techo en su valoración ante una continuación de la incertidumbre.
La inversión pública forma parte del gasto público, obligada por tanto a los planes de ajuste derivados de los excesos de deuda y por el cumplimiento de los planes de convergencia.
La realidad es que la inversión pública, más fácil de manejar (desde un punto de vista social y político) que el gasto corriente, se ha convertido en demasiadas ocasiones en el principal perjudicado por la “austeridad”.
El retroceso de la renta variable emergente ha sido impulsada por una combinación de factores, entre los que se destacan: la desaceleración de China, país que representa el principal motor de estos mercados, en momentos que pasa de una fase de desarrollo industrial hacia una de servicios; la caída de los precios del crudo, la cual afectó a muchas economías emergentes como Arabia Saudita.