Las preguntas sobre si ya ha comenzado una posible recesión o estamos en una economía que se dirige claramente a una recesión, ha sido un tema recurrente este año. Algunos factores como los datos macroeconómicos o informes como el de empleo del BLS en Estados Unidos, han reforzado la idea de que los bancos centrales deben recortar tipos para evitar daños mayores. Sin embargo, Ken Fisher propone mirar más allá del ruido inmediato y centrarse en una señal que, según afirma, “es prácticamente infalible”.
El fundador y presidente ejecutivo de Fisher Investments explica que, a pesar de que el mercado ha anticipado recesiones que nunca llegaron, como ocurrió en 1987 o en 2022, jamás se ha producido una recesión clásica sin que antes se haya registrado un máximo bursátil seguido de varios meses de caídas. “Es un indicador más perfecto que cualquiera de nosotros”, matiza Fisher.
El S&P 500 actúa como un barómetro adelantado del ciclo económico. Si los índices continúan marcando máximos, Fisher sostiene que resulta prácticamente imposible que la economía ya esté en recesión. La razón es simple: el mercado siempre retrocede durante un periodo prolongado antes del inicio oficial de una contracción económica.
La señal funciona también en sentido inverso. El mercado toca fondo antes de que finalice una recesión, anticipando el inicio de una fase de mejora económica con varios meses de antelación. Por ello, un repunte sostenido desde mínimos puede interpretarse como un mensaje claro de lo que vendrá.
El inversor recuerda que no todos los episodios de corrección desembocan en recesión, pero sí ocurre siempre, al contrario: sin una caída previa de tres meses o más, no hay recesión. Con este patrón, Fisher insiste en que, a día de hoy, ni la economía estadounidense ni la economía global muestran señales que justifiquen preocupación inmediata.
El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments España y Fisher Investments Europe y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No se garantiza que Fisher Investments España o Fisher Investments Europe sigan sosteniendo estas opiniones, las cuales pueden cambiar en cualquier momento a la luz de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información que figura en el presente documento no pretende ser una recomendación o un pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en el presente documento.

