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Telefónica ha anunciado la implementación de 17 nodos de 'edge computing' en España como parte de su estrategia para ofrecer infraestructuras tecnológicas europeas competitivas, sostenibles y seguras. Este movimiento no solo busca potenciar nuevos servicios digitales, sino también acelerar la transformación empresarial y promover la soberanía de los datos en el país.

Actualmente, Telefónica ya ha puesto en funcionamiento 10 nodos, dos de los cuales se encuentran en Madrid, y los demás distribuidos en ciudades como Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Palma de Mallorca, Bilbao, A Coruña y Terrassa. El plan de expansión contempla la activación de siete nodos adicionales a lo largo de este año, ubicados en Zaragoza, Las Palmas de Gran Canaria, Valladolid, Gijón, Santa Cruz de Tenerife, Santiago de Compostela y Mérida. Para el año 2026, se espera contar con un total de 17 nodos 'edge' en toda España.

Estos nodos 'edge' actúan como servidores para el procesamiento, análisis y almacenamiento de datos, permitiendo realizar estas funciones lo más cerca posible de los datos mismos, en el borde o 'edge'. A diferencia de los centros de datos convencionales o del 'cloud computing', esta tecnología ofrece ventajas como la minimización de la latencia y el refuerzo de la soberanía de los datos.

Borja Ochoa, presidente de Telefónica España, ha destacado que este plan sitúa a la compañía en la vanguardia europea en tecnología y soberanía de los datos. La empresa se posiciona como un actor clave en la promoción de la industria continental y el fortalecimiento de la soberanía digital de los datos en la región.

Las infraestructuras de estos nodos 'edge' se ubicarán en centrales que funcionarán como centros de datos, cumpliendo con altos estándares de disponibilidad y seguridad. Además, se brindarán capacidades de inteligencia artificial (IA) para que los clientes puedan adoptar esta tecnología de manera eficiente, sin necesidad de realizar grandes inversiones.

Telefónica destaca que este proyecto no solo beneficiará a sus clientes, sino que también abrirá la posibilidad para que otros operadores del continente utilicen estas infraestructuras de forma segura, fomentando el desarrollo tecnológico y reduciendo la dependencia de proveedores ubicados fuera de la Unión Europea. De esta manera, se promueve la industria europea y se fortalece la soberanía digital de los datos en la región.