MADRID, 09 JUL. (Bolsamania.com/BMS) .-
Todos conocemos qué es lo que ha pasado con Gowex en los últimos días. Como para no saberlo teniendo en cuenta que desde el pasado domingo continúan saliendo noticias a diario, cada cuál mas surrealista, sin olvidar lo más importante, la falsedad de sus cuentas durante los últimos cuatro ejercicios. ¿Y quién sale perjudicado antes esta situación? Los de siempre, sus accionistas. Probablemente estos no recuperen, y ojalá me equivoque, su inversión, o al menos una grandísima parte de la misma.
En los últimos años hemos conocido casos similares como los de la antigua Sos Cuétara, La Seda, Pescanova y seguro que me dejo muchas en el tintero. Además, antes de conocerse la falsedad de sus cuentas estas compañías, sobre todo en el caso de Pescanova y Sos Cuétara (y también Gowex), gozaban de una imagen muy buena, un prestigio y, además, eran apoyadas por numerosos informes positivos acerca de los “fundamentales” de la compañía. ¡Pero si hasta Bestinver (que sólo invierte en compañías con muy buenos fundamentales y que consideraba baratas) tenía un porcentaje de sus fondos en Pescanova! La experiencia me dice que está muy bien demandar a su Consejero Delegado, al auditor, al organismo regulador y a todos los que de alguna forma son responsables, directa e indirectamente, de esta nueva estafa. Pero al final la cotización permanece suspendida y lo mismo no vuelve a abrir. Por ejemplo La Seda estuvo suspendida más de un año, volvió a cotizar con un fortísimo desplome y meses después volvió a ser suspendida hasta el día de hoy. Algo parecido sucedió con Sos Cuétara (que luego se llamó Grupo SOS y ahora Deoleo). ¿Y de Pescanova? Pues nada, sin novedades.
Con esto quiero decir que tiene sentido hacerse ilusiones de ningún tipo con Gowex. El día que abra, si es que lo hace, lo hará con una fortísima caída. Caída que se llevará por delante los ahorros de muchos pequeños inversores. De todas formas, mucha gente ha ganado también mucho dinero dentro de esta compañía, pues desde 2010 se ha revalorizado un 4.400%. ¿Por qué nadie se extraña nunca de que algo pueda subir tanto y sí lo hagan cuando se desploma? ¿Nadie se percataba de la irracionalidad de las subidas?

José María Rodríguez