
La patología de la aorta engloba un conjunto de enfermedades que afectan a la arteria principal del organismo, encargada de transportar la sangre desde el corazón a todos los órganos vitales. Aneurismas, disecciones o hematomas de la pared aórtica pueden evolucionar de forma silenciosa y suponer un riesgo vital si no se diagnostican y tratan de manera precoz. Los avances en cirugía vascular permiten hoy abordar incluso los casos más complejos mediante técnicas menos invasivas y con una recuperación más rápida para el paciente.
“La patología de la aorta puede suponer un riesgo vital significativo si no se diagnostica y trata de forma adecuada”, explica el Dr. Tomás Bolivar Gómez, jefe asociado del Servicio de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular del Hospital Universitario La Luz, centro de referencia en el tratamiento de la patología aórtica. “Hablamos de aneurismas de la aorta torácica y abdominal, disecciones aórticas, hematomas intramurales o úlceras penetrantes, procesos que requieren profesionales altamente cualificados, tecnología de vanguardia y una coordinación asistencial muy precisa”.
La aorta es la arteria principal del organismo. Nace en el corazón, recorre el tórax y el abdomen y se divide aproximadamente a la altura del ombligo para dar lugar a las arterias que irrigan las piernas. A lo largo de su trayecto, de ella nacen las arterias que aportan sangre a órganos vitales como el cerebro, los riñones, el hígado o el intestino. Cuando la pared de la aorta se debilita, pueden aparecer aneurismas —dilataciones progresivas de la arteria— o producirse disecciones y otras lesiones que comprometen el riego sanguíneo y pueden llegar a ser mortales.
“El principal riesgo de estas enfermedades es la rotura de la aorta o la interrupción del flujo sanguíneo a órganos esenciales, lo que conocemos como isquemia”, señala el Dr. Bolivar. “Por eso es fundamental un abordaje especializado y personalizado”. El Hospital Universitario La Luz cuenta con un quirófano híbrido que integra las técnicas de imagen más avanzadas con cirugía abierta y procedimientos endovasculares mínimamente invasivos. “Este entorno nos permite resolver casos especialmente complejos, incluso cuando la enfermedad afecta simultáneamente a los segmentos torácico y abdominal de la aorta o a sus ramas principales”, afirma el especialista.

“La mayoría de los pacientes que hemos tratado en el último año ha recibido el alta hospitalaria en 24-48 horas y ha podido reincorporarse rápidamente a su vida cotidiana, lo que refleja el impacto positivo de estas técnicas menos invasivas”, destaca el Dr. Bolivar Gómez.
Entre los procedimientos realizados se incluyen implantes de endoprótesis ramificadas o fenestradas, indicadas para aneurismas yuxtarrenales, disecciones complejas o aneurismas tóraco-abdominales. “Estas prótesis actúan como un ‘forro interno’ de la aorta, excluyendo el aneurisma y preservando la circulación hacia órganos vitales mediante ramas o ventanas perfectamente alineadas”, explica.
“Hoy podemos ofrecer soluciones eficaces y seguras a pacientes que hace años tenían opciones muy limitadas”, concluye el Dr. Tomás Bolivar Gómez. “La combinación de experiencia, tecnología y enfoque mínimamente invasivo marca la diferencia en la supervivencia y la calidad de vida”.

