A pesar de un comienzo de año marcado por las pérdidas en las principales plazas mundiales, Gual considera que lso fundamentos macroeconómicos son lo suficientemente sólidos como para alejar cualquier sombra sobre una ralentización de la economía

Las pérdidas generalizadas que están sufriendo los mercados financieros internacionales en el comienzo del año 2016 están siendo motivadas por la incertidumbre que existe, por parte de los inversores, en lo relativo a la evolución de la economía china, la recesión en países emergentes como Rusia o Brasil, el desplome del precio del petróleo, así como una posible ralentización la economía estadounidense.
  
Jordi Gual, director ejecutivo de Planificación Estratégica y economista jefe de CaixaBank, considera que el castigo al que se está sometiendo a las bolsas internacionales está siendo excesivo, ya que, a su juicio, la economía de los países de la zona euro y la de Estados Unidos no muestran síntomas de agotamiento. “En Caixabank consideramos que los fundamentos macroeconómicos internacionales son sólidos, que la economía norteamericana aun tiene recorrido de crecimiento al alza y que la eurozona está gozando de condiciones de financiación excepcionales que le permitirán crecer también robustamente en los próximos trimestres”.


 
Gual también relativiza el posible impacto que podría tener la caída de algunos de los países emergentes, al señalar  que “la caída de los emergentes es una caída puntual de algunos países que tenían serios desequilibrios. China es uno de los países que también tiene sus desequilibrios pero al ser una economía aun parcialmente dirigida por las autoridades, con grandes reservas internacionales y con capacidad financiera para enjuagar los posibles costes de una crisis financiera, no consideramos que se a una economía que vaya a entrar en un periodo de ajuste brusco”.
 
Respecto al precio de petróleo, que algunos inversores han tomado como referencia a la hora de tomar el pulso a la demanda global, Gual señala que, lejos de suponer un problema, podría beneficiar enormemente a aquellos países con saldo energético  deficitario. “El bajo precio del petróleo será negativo para aquellos países y empresas especializadas en la producción de petróleo, pero en cambio es muy positivo para aquellos actores de la economía internacional, especialmente España y la eurozona que somos importadores netos de petróleo” sentencia.
 
En lo referente a uno de los sectores que ha encabezado las pérdidas en las principales plazas europeas, el sector financiero, Gual señala que los mercados financieros están descontando los efectos que tendría una recesión en las carteras de crédito de la entidades bancarias. Además, el esfuerzo llevado a cabo en lo relativo a “la reducción del exceso de capacidad y fortalecimiento de capital” no están siendo valorados como correspondería por los invesores.