MADRID, 29 NOV. (Bolsamania.com/BMS) .- 30.000 millones de euros van a salvar los bancos españoles como capital de máxima calidad para cumplir con Basilea III, gracias a la decisión del Gobierno de permitir que los activos fiscales diferidos (DTAs por sus siglas en inglés) computen como tal a pesar de que la directiva de regulación internacional no lo permite. Ante este alivio para la banca, el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha defendido que no se trata de “ningún tipo de transferencia, ni inyección de capital, ni préstamo”, pues “únicamente” es “una consideración contable”.

El ministro ha asegurado que el “impacto en las cuentas públicas a corto plazo es prácticamente inexistente” y que “desde el punto de vista del déficit y la deuda pública/PIB, el impacto no es relevante a corto plazo”.

De Guindos ha restado importancia de hecho a esta decisión, y ha tratado de eclipsarla tras la noticia de mejora de perspectiva para la calificación de España por parte de la agencia de rating S&P: “Que S&P estabilice la perspectiva de la economía española es una buena noticia, más allá de lo que es el mantenimiento o no de los DTAs como máxima calidad”. Esta mañana, la agencia estadounidense mejoraba a estable desde negativa la nota “BBB” de España, calificación que se encuentra un escalón por encima del “bono basura”. Advertía S&P al retirar esa amenaza y situarla en “estable” que “ahora vemos menos de una probabilidad entre tres de que el rating sea modificado en los próximos dos años”.

M.G.