El sector bancario se convierte en el peor sector de la eurozona. Entre las declaraciones negativas de Mario Draghi, los problemas endémicos de Deutsche Bank y las posibles carencias de capital de la banca española, los inversores se apresuran a salir de estos valores.
  
Los bancos caen en masa en la eurozona y, es que, no les paran de crecer los enanos. La sangría, de hecho, ya se inició el vienes, después de que Mario Draghi reconociera que los bajos tipos de interés están presionando la rentabilidad de los bancos, pero también acusó de este problema al excesivo número de bancos. En este punto, los rumores sobre posible fusión de Popular con otra entidad se recrudecen mientras se apresura a realizar cambios para “lavar la cara”. Álvaro Blasco, director de ATL Capital, comenta que “no es descartable que se una a otro grupo bancario. Creo que la velocidad e intensidad de los cambios son muy significativos y positivos porque al final viene arrastrando un histórico muy conflictivo”.  
 
Caixabank sigue avanzando en el acuerdo de compra de BPI en Portugal y, aunque finalmente no realizará una ampliación de capital dilutiva para sus inversores, hoy es uno de los peores bancos españoles. 

Además, Moody's rebaja el rating de Turquía a bono basura, lo que supone un problema para bancos con intereses en el país, como BBVA, que hoy se desploma más de un 3% hasta los 5,31 euros.
 
Por si fuera poco todo esto, parece que los bancos españoles aún guardan esqueletos en el armario pues, según publica el rotativo El Mundo, los bancos españoles aún tendrían 350.000 millones de euros en activos tóxicos.
 
Entre tanto, en Alemania los inversores siguen desconfiando de Deutsche Bank, que marca nuevos mínimos históricos en los 10,90 euros y se convierte en el peor valor del Stoxx 600 Bank con una pérdida del 4,51%.