El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, ha pedido a las entidades financieras que faciliten "más información" sobre sus operaciones y los riesgos en que incurren, al tiempo que considera también necesaria una revisión del método de trabajo de las agencias de calificación de riesgos. En una comparecencia ante el Parlamento Europeo, Trichet se ha mostrado satisfecho por la actuación de la institución que preside ante la crisis financiera, pero ha advertido de que seguimos en una "fase de incertidumbre".
El presidente del BCE ha incidido en que, en una economía de mercado, "siempre hay riesgos" y lo que hay que hacer es identificarlos y evitar que se materialicen. "Si no hubiera riesgos estaríamos en la Unión Soviética", donde no había riesgos y no se materializaban hasta que la economía "se evaporó", señala Trichet. En cualquier caso, ha destacado la resistencia mostrada por el sector financiero europeo y la correcta actuación del Eurosistema durante la crisis generada por las hipotecas de alto riesgo estadounidenses, favorecida por la buena situación económica general y la saneada posición de hogares y empresas. Pronto para extraer lecciones Aunque todavía es demasiado pronto para extraer lecciones de lo sucedido, el presidente del BCE consideró necesario que el sector financiero facilite más información sobre sus posiciones, la transferencia de riesgos asociados a los créditos y, especialmente, sobre los productos más complejos. También ha reclamado una revisión de los métodos de análisis utilizados por las agencias de calificación a la hora de evaluar esas nuevas herramientas financieras y que resuelvan los potenciales conflictos de interés derivados del hecho de que cobran de las mismas empresas que evalúan. Según Trichet, los inversores deberían, por su parte, basar menos sus decisiones de inversión en las calificaciones de las agencias. Asimismo, el presidente del BCE ha pedido a los supervisores que apliquen cuanto antes la regulación sobre requisitos de capital establecida en el acuerdo Basilea II. Ha defendido también la cooperación entre los bancos centrales y las autoridades de vigilancia.