El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, advirtió hoy de la persistencia de tensiones inflacionistas en la eurozona y dejó claro que la institución que preside seguirá muy "atentamente" la evolución de los precios y no dudará en actuar para mantener la estabilidad. Trichet se mostró satisfecho por la actuación de la institución que preside ante la crisis financiera -"hemos hecho lo que teníamos que hacer, recalcó-, pero advirtió de que seguimos en una "fase de incertidumbre".
En una comparecencia ante el Parlamento Europeo, Trichet indicó que, según sus previsiones, la inflación se mantendrá por encima del objetivo del 2% en los próximos meses y sólo se moderará, gradualmente, durante 2008. Así, los cálculos del BCE apuntan que el avance de los precios pasará de una horquilla de entre el 2% y el 2,2% en 2007 a entre el 2% y el 3%, para bajar a entre el 1,2% y 2,4% en 2009. Atribuyó este repunte de los precios al encarecimiento coyuntural del petróleo y de los alimentos e insistió en que es necesario hacer un esfuerzo para evitar efectos "de segunda ronda" en otros precios y salarios. El presidente del BCE consideró especialmente importante mantener las expectativas de inflación en este momento de "volatilidad e incertidumbre" en los mercados financieros, en los que, reconoció, sigue habiendo "tensiones". Reiteró que "el principal problema" ahora es evitar el contagio de las subidas del crudo y los productos alimenticios a otros precios y a los salarios y explicó que, si eso sucede, el repunte de la inflación se hará permanente. Trichet quiso, por eso, dejar claro a todos los operadores económicos y a los agentes sociales que, desde el BCE, "no dudaremos en hacer todo lo necesario para evitar esos efectos 'de segunda ronda'". En su opinión, los riesgos a medio plazo para los precios siguen al alza y tienen que ver, principalmente, con posibles subidas adicionales del petróleo y los precios agrícolas, así como de los precios administrados y los impuestos indirectos.