La automovilística nipona ha registrado unos números rojos de 77.800 millones de yenes (818 millones de dólares) entre los meses de abril y junio. Estas pérdidas han sido muy inferiores a los 210.400 millones que se esperaban. Toyota rebajó asimismo su previsión de pérdidas para el conjunto del año hasta los 450 millones de yenes, frente a los 550 millones anteriores.