Era una ruptura anunciada desde el fin de semana. Ante la insistencia de Portugal Telecom de ampliar el plazo para la negociación de Vivo y la negativa de Telefónica, el siguiente paso dado por la operadora presidida por César Alierta ha sido contratar al despacho holandés De Brauw Balckstone Westbroek para diseñar la estrategia jurídica encaminada a propiciar la disolución de Brasilcel, sociedad que comparte con la portuguesa y propietaria del 60% de Vivo.

Las reacciones no se han hecho esperar. Después de que Telefónica diera por “extinguida” la oferta presentada por Vivo de 7.150 millones de euros desde el paso viernes al alcanzar el plazo fijado, el siguiente paso ha sido contratar los servicios del buffet holandés De Brauw Balckstone Westbroek. El motivo se basa en buscar el apoyo para diseñar la estrategia jurídica que le permita a Telefónica disolver la sociedad que comparte con Portugal Telecom y a través de la cual se instrumentaliza el control de la operadora brasileña Vivo.

Entre las primeras medidas que llevará a cabo De Brauw Balckstone Westbroek es interponer en un breve plazo de tiempo una denuncia ante el Tribunal de Arbitraje de La Haya para disolver Brasilcel, propietario del 60% de Vivo.