El sistema financiero español tiene que hacer frente en los próximos dos años a importantes vencimientos de deuda, emisiones de renta fija.
 
La necesidad de atender a dichos vencimientos ha acaparado la atención de los inversores, debido a circunstancias tales como: i) el recrudecimiento de la crisis de deuda soberana en los países periféricos de la UEM y el riesgo de contagio a través del sistema financiero europeo; ii) la situación de estrés en los mercados de capitales, que incrementa los casos sensiblemente los costes de financiación; y iii) el significativo incremento de la apelación del sistema financiero español a las subastas del BCE, sobre todo ante la incertidumbre al respecto de en qué momento la autoridad monetaria europea normalizará sus operaciones principales de financiación. Además, todo ello en un contexto de preocupación por la situación del sistema financiero que esta sujeto a: i) una difícil coyuntura macroeconómica (crecimiento del PIB, tasa de paro, etc); ii) una elevada tasa de morosidad; iii) la necesidad de sanear adicionalmente los balances por la exposición a sector inmobiliario; y iv) un proceso de reestructuración y concentración en las Cajas de Ahorro a través de la creación de los SIPs (Sistemas Institucionales de Protección). Por último, el pasado mes de septiembre se avanzó en el nuevo marco regulatorio de Basilea III, que supone incrementar los requisitos mínimos de capital e introduce nuevos requisitos de liquidez.

Los vencimientos de deuda del sistema financiero español se sitúan en el año 2011 en torno a los €95.000 millones, mientras que el 2012 son aún mayores, para situarse por encima de los €100.000. Dicho proceso de refinanciación supone un reto muy importante ante los siguientes factores: i) cierre actual de los mercados primarios ante la crisis de la deuda soberana; ii) posible desaparición o disminución de fuentes institucionales de financiación (aval del Tesoro por medio del FROB y mecanismos extraordinarios de apoyo a la liquidez del sistema financiero por parte del BCE); y iii) posible aumento de los costes de financiación ante la situación de estrés en los mercados de capitales.

Desde el verano de 2007, en que se inicia la crisis financiera actual, los mercados de capitales han vivido episodios de stress muy intensos, en los cuales no ha sido sencillo acudir a financiarse en términos de cantidad y coste (tipo de interés sobre swap).

Para apoyar las necesidades de financiación del sistema financiero en este entorno se establecieron varios mecanismos, como: i) Emisiones con el aval del Tesoro público en el marco del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria); y ii) medidas no convencionales del BCE, para el conjunto de la banca de la euro zona.

Operaciones principales de financiación del BCE, actuales, a corto y largo plazo.



Fuente: Área de Estudios de Caja Madrid

Las autoridades económicas españolas han solicitado la extensión hasta el primer semestre de 2011 el mecanismo de avales del FROB.

Las tensiones en los mercados de capitales han provocado que el sistema financiero español incrementase su apelación a la financiación del BCE. Dicha apelación se situó en máximos en junio de 2010, superando el 20% del total adjudicado por la autoridad monetaria europea. El sistema financiero residente representa en torno a un 12% del conjunto del Eurosistema.



Posteriormente, el resultado positivo de los stress test del sistema financiero español, el programa de consolidación fiscal presentado en mayo y el hecho de que las subastas del Tesoro en julio de 2010 (con vencimientos superiores a los €20.000 millones) se saldasen con resultados razonables en términos de importes, tipos y ratios de cobertura, permitió una apertura de los mercados de capitales. Las entidades financieras aprovecharon para realizar emisiones de deuda senior y cédulas hipotecarias.

En relación a la entrada en vigor del marco de supervisión de Basilea III, los grandes bancos cotizados domésticos parecer tener actualmente niveles de solvencia suficientes para cumplir con la nueva normativa. Como medida de cautela adicional, varios de ellos han realizado operaciones de fortalecimiento de sus recursos propios. Banco Popular ha emitido bonos convertibles y BBVA a realizado una ampliación de capital mayor de lo estrictamente necesario para la compra de la participación en el banco turco Garanti. Entidades como Caja Madrid o Banco Popular han realizado canjes de deuda para alargar el plazo de sus vencimientos de deuda.

Es evidente que el sistema financiero español tiene un reto en cuanto al volumen y la concentración de los vencimientos de deuda en los próximos años y el entorno económico, financiero y regulatorio actual. La capacidad de atender dichos vencimientos con normalidad dependerá en mayor medida del nivel de tensión en los mercados financieros y de las primas de riesgo existentes en los mismos. Prevemos que mientras que dicha normalidad no se restablezca, se mantendrán algunos de los actuales mecanismos institucionales excepcionales de apoyo a la liquidez del sistema financiero.