El próximo martes 2 de noviembre, los ciudadanos de EEUU tiene una nueva cita con las urnas, en este caso para renovar la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 37 gobernadores.
Estas elecciones que tienen lugar los años pares durante la mitad de un mandato presidencial, reflejarán cuál es el sentimiento del pueblo norteamericano respecto a la política llevada por la administración Obama y su Partido Demócrata, que han tenido que lidiar con una coyuntura económica nada favorable. Los electores estadounidenses tendrán que decidir quienes serán sus representantes políticos a la hora de determinar el gasto público, ordenar leyes y supervisar las actividades del poder ejecutivo.

Para resumirlo en dos lineas: el Congreso de EEUU está compuesto por dos cámaras. Por un lado la Cámara de Representantes, cuyos miembros son elegidos cada dos años, y por otro el Senado, cuyos miembros son elegidos cada seis años.

Mayores preocupaciones del pueblo norteamericano

Son varias las preocupaciones que afectan a los electores, por lo que me centraré tan sólo en aquellas de carácter económico. A pesar del buen dato del mercado laboral conocido en el día de ayer (las peticiones semanales de subsidios al desempleo cayeron más de lo previsto) la tasa de paro actual norteamericana (rozando casi el 10%) sigue preocupando mucho a sus ciudadanos.

Y más en el entorno macroeconómico actual, pues no olvidemos que la elevada deuda norteamericana ha llevado a la Reserva Federal a colocar deuda con un tipo de interés negativo (eso sí, se trata de bonos protegidos contra la inflación). La guerra de divisas es otro de los "frentes abiertos" durante las últimas semanas. Pero en principio, en este apartado, el presidente de EEUU debería salir bastante fortalecido. El anuncio de China de subir en 25 puntos básicos sus tipos de interés puede ser considerado como una "victoria parcial" de EEUU, pues seguramente estemos en la antesala de una nueva apreciación del Yuan por parte de las autoridades de Pekin.

Tea Party

Este movimiento ha cogido mucha fuerza durante los últimos meses. La idea que defienden es básicamente limitar el poder del gobierno y reducir considerablemente el gasto público. Un reciente artículo de Mario Vargas Llosa publicado en "el país" señalaba lo siguiente: "debajo de su semblante ultraconservador, reaccionario, populista y demagógico, este conglomerado es una manifestación del temor al crecimiento desenfrenado del Estado y de la burocracia". El autor añade que "la aparición del Tea Party, por lo pronto, en estas elecciones parciales le complica más la vida al Partido Republicano que al Partido Demócrata". En unos días conoceremos el impacto que dicho grupo tiene sobre el electorado estadounidense. 

Obama: "Yes we (still) can?"

Pero sin duda, estas elecciones servirán para comprobar el desgaste que ha sufrido Obama en lo que va de año. Recuerden el sufrimiento que le supuso sacar adelante la reforma sanitaria, y las incertidumbres que está generando la reforma de las energías renovables, donde China parece haber tomado la delantera. ¿Seguirá vigente el mensaje del "Yes we can?".

Durante este año, los electores considerados como "independientes" (que no se consideran ni demócratas ni republicanos) han crecido como nunca antes en EEUU. Según un encuesta publicada por The New York Times, durante el pasado mes de abril, ¡el 42% del electorado se identifica como independiente! No olvidemos además, que a lo largo del día de hoy conoceremos las cifras oficiales del PIB de EEUU respecto al tercer trimestre. Se estima que el crecimiento económico del país podría haberse incrementado un 2% interanual.

Pero lo que más teme en estos momentos el presidente Obama es el anuncio de una desaceleración de la actividad productiva, que sin duda beneficiaría al bloque republicano.

Fed, ¿a qué juegas?

La reserva federal norteamerciana viene anunciando una agresiva política monetaria durante los últimos meses. Precisamente durante estos días, importantes bancos como Goldman Sachs o Bank of America calculan que el importe de bonos que se pretenden comprar por parte de la Fed asciende a los $ 1.5 T (1 billón de dólares).

Pero los rumores surgidos durante los últimos días acerca de que dicha intervención podría ser "algo más moderada" han traído muchas dudas a los inversores de Wall Street. Lo que está claro a estas alturas del partido, es la gran división que existe entre los miembros de su Comité de Política Monetaria (FOMC) a la hora de aplicar la política monetaria más conveniente a su país.

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