Es uno de los sectores que está en el punto de mira. Aquí en nuestro país por la reforma energética a la que estamos asistiendo, pero también fuera de nuestras fronteras. El sector energético alemán también está de reformas y los expertos consideran que todavía habrá debilidad e incertidumbre “ante una reducción de ingresos de forma significativa en los próximos cinco años debido a los crecientes costes al emitir CO2 y al deterioro de los precios de la electricidad en Alemania, Bélgica, Holanda y Luxemburgo”, explicaba Fitch recientemente. De hecho, ese fue uno de los motivos que le llevó a rebajar la calificación de RWE y E.ON, los dos gigantes del mercado alemán.

En este escenario, tampoco la cotización de la alemana acompaña. De hecho, la compañía descuenta más de un 13% de su cotización desde comienzos de año. Los indicadores de la Zona Premium le colocan una puntuación de 0.5- sobre diez – y le arrojan a lo más bajo de la lista del selectivo germano.



Un valor bajista que tiene todos los filtros en rojo salvo la volatilidad de largo plazo que comienza a ser decreciente. ¿Suficiente? No para un valor que todavía es considerado bajista.