Tras el anuncio ayer, con el mercado español cerrado, de la nacionalización de la filial boliviana de Red Eléctrica, hoy los inversores huyen del valor. ¿Qué situación técnica y empresarial deja esta expropiación?

Ayer por la tarde, con el mercado español cerrado, Bolivia lanzaba una bomba a Red Eléctrica: decidía expropiar la filial que la española tiene radicada en ese país. Bajo la premisa de “lo que era nuestro ahora estamos nacionalizando” y justificándose en la baja inversión de REE en Bolivia, Evo Morales nacionalizaba la sociedad Transportadora de Electricidad (TDE).

Con la expropiación del 99,94% de TDE que posee Red Eléctrica, la energética española se queda sin negocio en Bolivia. Sin embargo, ¿será tanta la repercusión en sus cuentas? Según Juan Luis García Alejo, director general de Inversis Gestión, “no pues, desde un punto de vista económico, no supone mucho, ya que los ingresos son en torno al 1,5% de la española. La compañía ya ha dicho que está amortizado. Desde el punto de vista periodístico y político podría tener más ruido, pero desde el punto de vista de los mercados, debería ser intrascendente”.

Sin embargo, no está siendo así, al menos, de momento. Hoy las acciones de REE ceden más de dos puntos porcentuales. Su situación recuerda a la de Repsol, compañía a la que hace dos semanas se le fue expropiada su filial argentina, YPF. Entonces, también se pensaba que estaba descontado, pero el pavor de los inversores pudo más en la petrolera y se hace latente, también hoy, en la eléctrica. De hecho, con los descensos de cotización de hoy (-2,74% hasta los 31,99 euros), “lo más probable es que Red Eléctrica vuelva a la zona de 31 euros y, en última instancia, hasta los 30. En el último rebote no pudo superar la resistencia de 33 euros, lo que derivará en la búsqueda de los anteriores niveles. Sólo por encima de 33 euros cabe pensar en un título que puede recuperar más allá”, indica Roberto Moro, de Apta Negocios.

Más allá de la renta variable, hay que mirar las consecuencias que este despojo tendrá en las cuentas de la española. Actualmente, la actividad en Bolivia supone para Red Eléctrica un 1,5% de la cifra de negocio y la mitad de todo lo que genera fuera de España. Sin embargo, desde la propia compañía han asegurado este miércoles que la decisión del Gobierno de Bolivia "no tiene un efecto relevante en los negocios y en la cuenta de resultados del Grupo".

La compañía española, de la que el Estado posee el 20% a través de la SEPI, afirma además que aún está pendiente de determinar el procedimiento por el que se llevará a cabo esta nacionalización y el modo en el que se fijará el precio de la participación que el Grupo mantenía en TDE. De hecho, según el ministro de Economía, Luis de Guindos, " Bolivia ha garantizado que se va a compensar a la empresa por los costes invertidos en la red de electricidad, lo cual evidentemente es un elemento que el Gobierno español va a vigilar" para que haya un "justiprecio" por la expropiación.

En el 2002, Red Eléctrica Internacional adquirió el 99,94% de las acciones de la empresa boliviana TDE, propietaria y operadora del Sistema Interconectado Nacional boliviano (SIN), que atiende el 85% del mercado nacional. Cuenta con una licencia otorgada por tiempo indefinido y dispone, aproximadamente, de 2.000 km de líneas, así como de 19 subestaciones. Esta adquisición supuso un fuerte impulso a la expansión internacional y reforzó la posición del Grupo en la zona andina, donde ya contaba con una participación en la sociedad peruana Red Eléctrica del Sur

OTRAS COMPAÑÍAS ESPAÑOLAS PRESENTES EN BOLIVIA:
Covadonga Fernández, analista de Selfbank, avisa que "la expropiación a Red Eléctrica añadirá presión a la cotización de compañías presentes en Bolivia". Estas compañías son Repsol, Iberdrola, Unión Fenosa, BBVA, Abertis, Aena, Abengoa, Banco Santander, Mapfre y Prisa. De hecho, España es el segundo país inversor, por detrás de los EE.UU., en tierras bolivianas, según datos del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL).

No obstante, el endurecimiento de las obligaciones tributarias a las compañías y la continua presentica del Gobierno boliviano en el ámbito empresarial del país, ha llevado a algunas empresas españolas a negociar su salida de Bolivia. Éste es el caso de BBVA, cuya filial en dicho territorio, Previsión BBVA, era una de las empresas que gestionaban el sistema de pensiones privado.

Entre las compañías con bandera española radicadas en Bolivia destaca el caso de Repsol. La petrolera presidida por Antonio Brufau actualmente produce y comercializa el 45% del gas licuado de petróleo del país, por lo que las reservas de hidrucarburos bolivianas son estratégicas para Repsol. Llama la atención que Morales anunciara ayer la expropiación de TDE pocas horas antes de inaugurar con el presidente de la petrolera española Repsol, la segunda planta procesadora de gas del campo Margarita, en el sur de Bolivia, lo que permitirá aumentar las exportaciones a Argentina. Repsol cuenta en Bolivia con cuatro bloques de exploración de una extensión 6.749 kilómetros cuadrados, la segunda mayor de toda Iberoamérica para la petrolera, y 25 de desarrollo con una extensión de 1.561 kilómetros cuadrados.