Quizá el proceso de ampliación de capital en el que se encuentra sumido el Banco Popular es la situación más difícil a la que se ha enfrentado la entidad financiera desde su constitución. Planteada a precios de liquidación o derribo, esta ampliación es un varapalo para todos sus accionistas, especialmente para los minoritarios, con el añadido además de la desaparición del dividendo para todos. Se ha pasado por desconocimiento de un posible actor comprador en el mercado financiero, a un posible banco comprado.

El banco en principio, y al calor de la información, atribuyó a la competencia cierta amina versión que se vio diluida poco después. Las políticas de antaño llevadas a cabo por los hermanos Valls nada tienen que ver con las de de sus predecesores. Las estrategias de antaño que llevaron al banco a las más altas cotas de solvencia y rentabilidad, en nada se le parecen a las arriesgadas políticas de inversión realizadas por sus gestores tiempos después. Parece pues, imposible pensar que el Banco Popular se pudiera ver en esta situación tan difícil mirándolo con perspectiva de años atrás.-
La situación actual obliga a tener que hacer una ampliación de capital con descuentos entre el 40 y 60% y esto es muy duro de digerir. Si encima accionistas preferentes como la Fundación Barrie de la Maza no pueden acudir por falta de fondos o liquidez, según se anuncia en la prensa, menudo negocio han hecho los propietarios del Pastor, aunque en su situación nada era de extrañar.

Algo tiene que ver en esta situación del Popular la compra por absorción del Pastor, dado que, según el informe de OlIVER WYMAN, este banco no aporta nada al margen de explotación de la fusión. La situación del banco gallego era de insostenibilidad total, la gestión llevada a cabo era de suspenso en sus planteamientos y estrategias por ser una entidad inmovilista habiendo pasado por situaciones similares antaño cuando hubo que buscar “un salvador“, que precisamente provenía del Popular, para enderezar el rumbo de la entidad. Pero fue destituido por esa vieja guardia pretoriana gallega que no admitía cambio en sus privilegios. Al final, el Pastor se diluirá en el Popular como un azucarillo y su participación del 7% puede pasar al 5%, al no tener liquidez para poder acudir a la ampliación y así como poco a poco hasta quedarse en nada, la desaparición de un banco centenario en nuestro sistema fruto de la mala gestión llevada a cabo por sus dirigentes no es cosa nueva en el sistema financiero español. No es necesario señalar las entidades que pasaron de presentar beneficios a pérdidas en el mismo ejercicio.

Profundizando un poco más en la situación del Popular vemos que se desea provisionar con esta ampliación todo lo necesario para cubrir la situación en el peor escenario posible, hasta cerca del 20%. Esto le permitirá acabar con toda la rumorología y presentarse con un riesgo sobre el ladrillo bastante saneado, aunque no en su totalidad, pero sí habiendo dado un paso adelante importante. Aunque nunca se dice la verdadera situación, la morosidad se va cubriendo con estas previsiones, tanto su propia cartera del ladrillo y, además, la adquirida con el Pastor que puede ser muy elevada por la desenfrenada carrera llevada a cabo en los últimos años del boom inmobiliario, que se pasó de comunicar a sus directivos no querer nada del ladrillo a rectificar esa misma disposición en sentido contrario en pocas semanas, fruto de esa inseguridad en sus estrategias.

LA AMPLIACION DE CAPITAL A UN PRECIO DE DERRIBO es un dato muy significativo de la situación por la que se atraviesa. Como no podría ser de otra manera, ésta sólo se podrá cubrir de dos maneras , una será que sus accionistas de referencia acudan a ella, y esto no está nada claro, y otra y la más segura, será que su red de oficinas se dedique a colocar acciones a todos sus clientes y eso se hará con minoritarios , PARTICULARES a los que se les hablará de las bondades del banco y de su compra (no sé si recuerdan a Bankia)queriendo hacer banqueros a todo el mundo. El mejor ejemplo que se puede ver es la evolución del valor en bolsa desde hace tres años. Para observar la minusvaloración de la inversión.-nada que ver con Allianz, que su inversión en el Banco Popular le renta por otras vías y evidentemente es la colocación de seguros-, las oficinas de la entidad son agencias de colocación, como cualquier otra compañía accionista de cualquier entidad. En estos casos siempre pierden los minoritarios.

El tener que acudir o solicitar un rescate sería para la cultura del Popular escribir su epitafio y eso, al precio que sea, no se quiere. Se machacará a los accionistas y se “obligará” a la compra a todos los clientes. El ejemplo más claro es cuando el particular o empresa pide un crédito y entre las compensaciones está la compra de acciones que al final resulta como un donativo a fondo perdido a la entidad. El BdE debería vigiar estas prácticas.

Rafael Montava Molina
Consultor Financiero Empresarial
rafaelmontava@hotmail.com
www.rafaelmontava.com

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